7 formas de financiación alternativa de la startup para decir adiós al crédito bancario

En España la PYME, la startup y el emprendedor huyen despavoridos del sistema bancario hacia las inversiones privadas. Lo dicen los datos, somos el sexto país de Europa que más acude a las formas alternativas de financiación, según publicaba recientemente un informe de la Universidad de Cambridge. En total, 62 millones de euros es la cifra que movieron las entidades alternativas en el último año. Y la mayoría enfocado al ecosistema startup y emprendedor

Como no van a huir, con el panorama que tenemos. Desde que comenzó la crisis los bancos han cerrado el grifo y endurecido las condiciones de crédito, con una burocracia infinita, que ya la quisieran para si Groucho Marx y su célebre parte contratante de la primer parte. Por si esto fuera poco, la legislación es cada vez más restrictiva con las inversiones privadas. Basta con echar un vistazo a la nueva regulación de crowfunding (la Comisión Nacional del Mercado de Valores se convierte en la responsable de la supervisión, inspección y sanción de los proyectos que se acojan a este modelo y para conformarlo se necesita un capital social mínimo de 60.000 euros en efectivo, entre otras perlas).

La diferencia entre la financiación privada y el crédito bancario es que la primera arriesga con el emprendedor. Está estructurada en base a las buenas prácticas, que perfeccionadas con el tiempo, dependen básicamente de la capacidad – aunque sobretodo de la experiencia – de analistas privados empleados en el contexto de empresas de capital riesgo.

El banco, sin embargo, especula pero no arriesga. Siempre gana y eso lastra los beneficios de las empresas. Por supuesto, el inversor también quiere ganar. Por eso los intereses son más altos y su participación suele ser temporal. No es todo un juego de suma cero, sino más bien una suma “ganador-ganador”, que acabará sustituyendo a la banca tradicional.

Si no lo creen, atentos a esta lista de tendencias emergentes que en pocos años van a pasar a ser competencia feroz del sistema bancario y financiero actual

1. Business Angels

Se trata de una figura relativamente nueva en España, un inversor con una buena posición económica que provee capital para un startup o un emprendedor, usualmente a cambio de participación accionarial. Está pisando muy fuerte. En el centro neurálgico de la alta tecnología, Silicon Valley, de las 4.000 empresas startup  que se se crean al año, cerca del 30% reciben capital de los Business Angel.

¿Lo interesante? No sólo aportan capital financiero, también sus conocimientos empresariales o profesionales adecuados para el desarrollo de la sociedad en la que invierten. Los “ángeles” invierten sus propios fondos, no como empresa, como individuo. Por lo que los proyectos en los que se fijan les suelen apasionar. Son personas que invierten cantidades moderadas, eso si, la mayoría no supera nunca los 50 mil euros por inversión y la media está entorno a 30 mil euros. Su participación va de los cinco a siete años.

2. Family Offices

Las grandes fortunas se están moviendo sin precedentes hacia estas plataformas de inversión con el objetivo de gestionar su riqueza. Por lo general, ofrecen  una solución externa total a la gestión de los aspectos financieros de individuos o familias con grandes patrimonios. Muchas de ellas ofrecen presupuestos, seguros, donaciones caritativas, servicios inmobiliarios, etc. Suelen entrar más tarde que un business angel, e invierten cantidades más altas, a partir de los 300-500 mil euros, aunque muchos empiezan en el millón de euros.

3. Crowdfunding 

Por mucho que el sistema bancario intente paralizarlo, el crowdfunding es la última expresión de esta tendencia. Se trata de un modelo de financiación en masa o de micromecenazgo en el que diferentes personas interesadas en que un proyecto salga adelante se convierten en inversores o  mecenas del mismo.

En nuestro país, en el último año, el crowdfunding ha financiado proyectos a startup y pymes por valor de 62 millones de euros, frente a los 29 millones en 2013 y los 10 en 2012, según el informe de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), “el acceso a la financiación de las pymes en España: el caso del mercado alternativo bursátil para empresas en expansión”. Además, el modelo de financiación crowdfunding aumentó un 114% en 2014. Si bien los proyectos de carácter tecnológico suelen tener mucho peso dentro de este universo, la investigación científica, los videojuegos o incluso, la producción audiovisual cada vez ocupan un espacio mayor. Un apunte, la campaña de difusión en redes sociales y la planificación son factores clave para promover este modelo.

4. Inversores corporativos

Muchos inversores han dejado de actuar de forma individual para convertirse en corporativos, una tendencia en alza. No sólo eso, sino que muchas funcionan como aceleradoras de startup, impulsando el desarrollo de una idea o proyecto. Empresas como Repsol, IE Business School, Esade, Indra, Correos o Telefónica son algunas de las compañías que ofrecen asesoramiento y formación al emprendedor. Los ámbitos en los que más invierten son el tecnológico y los relacionados con e-commerce, es decir, las tiendas online.

5. Capital semilla

El capital semilla es un tipo de oferta de acciones en la cual un inversor adquiere una parte de una empresa o startup. El término semilla sugiere que se trata de una inversión temprana, lo que significa que el apoyo al negocio se realiza en su fase de creación hasta que consigue generar su propio cash flow o hasta que está listo para una nueva inversión. El capital semilla puede incluir opciones que hemos visto como family office, business angel o crowdfunding.

6. Mercado Alternativo Bursátil (MaB)

El MaB es un mercado orientado a empresas de reducida capitalización que buscan expandirse, con una regulación a medida, diseñada específicamente para ellas y unos costes y procesos adaptados a sus características. ¿Lo bueno? Cotizar en bolsa siempre da una mayor visibilidad y notoriedad, además reduce el apalancamiento financiero.¿Lo no tan bueno? Los incumplimientos en las previsiones pueden hundir la cotización lo que provocará una reducción drástica de la valoración de la empresa.

7. FondosVenture Capital o Capital Riesgo

Hay dos tipos de venture capital o capital riesgo: el private equity que invierte en empresas consolidadas que, aunque no cotizan, necesitan capital para alguna operación, como por ejemplo, comprar de otra empresa  y el venture capital, o capital emprendedor, que  invierte en en startup que ya han consolidado su modelo de negocio y necesitan capital para crecer y escalar su modelo. Las inversiones suelen empezar entre los 150.000 y los 300.000 euros.

Y tú, ¿todavía estás pensando en pedir un crédito al banco para tu empresa?


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