El metaverso. Una nueva realidad

El metaverso. Una nueva realidad

La palabra metaverso no es nueva. El origen de este concepto aparece inicialmente en el libro que publicó en 1992 Neal Stephenson bajo el nombre de “Snow Crash”. En esta novela, el personaje principal, Hiro Protagonist, lleva una doble vida: la del mundo físico y la del mundo virtual.

Justamente en ese mundo virtual es donde recae el gran peso de la trama; sin embargo, las acciones que se realizan dentro del mismo afectan a los personajes que se encuentran fuera, es decir, en la realidad física.

Casi 30 años después de ser escrita esta novela científica, estamos llegando justo al momento en que se está materializando. La realidad virtual paralela en la que nos estamos embarcado empieza a llevarnos mucho más allá de lo esperado. Muchos expertos reconocen que en pocos años empezará a fusionarse con nuestra vida física.

Pero ¿Qué es un metaverso?

En pocas palabras, un metaverso es un mundo que se desarrolla, de forma paralela, dentro del ciberespacio, es decir en internet.

Para conectarnos a un metaverso es necesario contar con una serie de dispositivos o periféricos que nos creen una simulación dentro de un entorno virtual. Una vez dentro de este, se podrá interactuar tanto con las personas como con los objetos que allí se encuentren.

Meta. La reciente apuesta por un mundo virtual

Uno de los primeros en apuntarse al metaverso ha sido Mark Zuckerberg. Facebook acaba de dar un giro en este sentido. A partir de ahora focalizarán sus esfuerzos en desarrollar su negocio dentro de entornos de realidad virtual y metaversos. Tanto es así, que hasta han decidido renombrar su negocio y llamarlo Meta.

En este sentido, las novedades que mostró la empresa en el evento “Connect 2021” apuntaron hacia esa interesante expansión. Internet y las nuevas tecnologías se dirigen a algo más que su mero uso; su objetivo es llevarlo a otro nivel: hacer vida dentro de la virtualidad.

¿Es realmente posible una vida virtual?

¡Absolutamente! Muchas de las actividades que se hacen en la realidad física se pueden llevar, casi por completo al mundo virtual: trabajo, estudio, relaciones interpersonales, construcción, movilización, comercio, diseño, viajes, intercambio de dinero y mucho más es lo que puede hacerse dentro de un mundo virtual. Y para todo esto será necesario crearse una identidad propia: un avatar.

El avatar o tu “Yo” virtual será la representación virtual nuestra identidad dentro del metaverso. Con este personaje podrás hablar, caminar, comprar y todo lo que te permita tu entorno virtual.

Con tu avatar podrás también asistir a tu graduación o concretar una reunión de negocios al otro lado del mundo. En este mundo paralelo es posible hacer cosas que son imposibles en la vida real: Ir en helicóptero a tu centro comercial, hacer un paseo por algún planeta del sistema solar, o simplemente pasar tu luna de miel en algún destino especialmente diseñado para ti.

Todo esto y más podrá ser posible, incluso mejor que en tu imaginación.

Una vida paralela dentro del metaverso

Si crees que todo lo que hemos mencionado es imposible que suceda, quizás te sorprenda que mucho de lo descrito existe ya desde hace un par de décadas en videojuegos y juegos de realidad virtual: Los Sims, Habbo, Second Life, IMVU, Fortnite, Roblox son algunos de los antecedentes de esta nueva virtualidad. Y todos con la misma esencia: disponer de una vida paralela dentro de un entorno de juego.

¿Qué futuro le espera al metaverso?

El avance será total y absoluto. Evolucionarán rápidamente dispositivos y sensores que trasmitan sensaciones. Con estos podremos interactuar con nuestros sentidos: saborear alimentos, oler aromas y palpar objetos y, sobre todas las cosas, interactuar físicamente con otras personas dentro del metaverso.

A nivel económico, será interesante observar cómo la economía y el mercado en general, empieza a migrar hacia esta nueva oportunidad de negocio. Y por supuesto, el dinero y las finanzas se trasladarán también a este nuevo entorno.  

No hay opción, la inmersión va a ser lenta pero imparable dentro de esta nueva realidad-virtualidad a la que “Snow Crash” se refería en su novela. Lo único que debemos que vigilar es que el metaverso se convierta en una herramienta que libere al hombre en vez de esclavizarlo. No queremos un mundo “Matrix”

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