La Postura del Gobierno de Sánchez ante “hachazo” del INE

La Postura del Gobierno de Sánchez ante “hachazo” del INE

Las previsiones anuales del Gobierno fueron destrozadas con la revisión que, la semana pasada, realizó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y nadie duda que el FMI, Bruselas y otros organismos también corregirán las previsiones.

Este cubo de agua helada sobre los “optimistas” del Gobierno puso en entredicho todos los cálculos para los Presupuestos de 2022. En efecto, el vigoroso crecimiento previsto nunca se hizo realidad, en lugar de ello, tenemos que España se enfrenta a un verdadero rebote.

Sin embargo, los representantes en materia económica del gobierno de Sánchez aseguran que todo va viento en popa y no hay necesidad de hacer ajustes.

¿Será verdad? Veamos las cifras con más detalle…

Un “hachazo” contundente a las previsiones anuales

El Gobierno hizo unas previsiones anuales un crecimiento del 6,5% para el conjunto del año. Esta cifra fue ratificada por Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, como parte del cuadro macroeconómico que debe servir de base para los Presupuestos Generales del Estado 2022.

Sin embargo, dos días después de las palabras de Calviño, el INE actualizó los datos de crecimiento trimestral del PIB, con una revisión a la baja del segundo trimestre de 2,8 a 1,1%, que la propia INE calificó como “inédita”. Si a ello le sumamos la revisión del primer trimestre, de -0,4 a -0,6%, tenemos que el crecimiento económico en la primera mitad de este año en realidad se redujo del 2,4 al 0,5%.

Estas cifras no tienen nada de halagüeñas, y vuelven prácticamente imposibles de cumplir las previsiones anuales del Gobierno.

¿Optimismo o hipocresía…?

Deberíamos esperar, como es lógico y natural, un cambio radical en los planes del Gobierno, después del “hachazo” del INE. Pero Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, sorprende con una opinión muy distinta:

«Después de la actualización del INE, tenemos claro que el crecimiento será mucho más intenso en la segunda parte del año»; comentó, anticipando además, cifras elevadas de crecimiento para el tercer trimestre. Incluso para el cuarto, con previsiones más que favorables para 2022.

Como “evidencia”, señala que hay una fuerte recuperación del consumo de los hogares, el empleo, los salarios, la inversión y el sector exterior. De hecho llega más lejos, asegurando que los datos de afiliación bruta y empleo efectivo, demuestran que se está revirtiendo la situación económica a como estaba antes de la pandemia.

Ahora bien, detengámonos un momento en esta palabra: “pandemia”. Porque, a todas luces, García Andrés intenta culpar a la pandemia de gran parte del descalabro económico del país. Quizás no lo dijo con estas palabras. Pero quedó claro cuando sugirió que la inflación actual debería analizarse en contexto con las distorsiones producidas a raíz del Covid-19.

Es cierto que la pandemia ha jugado un papel importante. Pero, ¿Qué tiene que ver el Covid-19 con que la vicepresidenta primera, actuando como si no supiera nada, anunciara un crecimiento del 6,5% cuando el INE, solo dos días después, desmintió estas previsiones anuales del gobierno con cifras certeras? ¿Acaso Calviño y García Andrés no sabían?

Dejo la respuesta en manos del lector…

Solo diré que, sea cual sea su conclusión, hay un hecho innegable: está en juego la credibilidad de España, la cuarta economía del euro. Basta con mirar la situación actual y compararla con las palabras de Calviño, que todavía hacen eco en nuestros oídos:

“España va bien.”

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