La nueva Ruta de la Seda conectará a Europa con Asia

La nueva Ruta de la Seda conectará a Europa con Asia

En 2013, el presidente de China, Xi Jinping, lanzó la convocatoria a unirse al nuevo proyecto Franja y Ruta de la Seda. Este es un multimillonario plan de inversiones que involucra a decenas de países, y pretende unir a Asia con África y Europa. Aunque el sueño Chino va más allá, buscando conectar al mundo entero en esta nueva Ruta de la Seda. Por supuesto, toda iniciativa de desarrollo tiene sus detractores, los cuales temen perder sus actuales posiciones de concretarse el proyecto, porque este indiscutiblemente coronaría a China como la primera economía mundial.

La nueva Ruta de la Seda tiene la capacidad de sacudir la economía mundial y sin duda creará un nuevo orden, con China como motor de esta locomotora. Cada año, más países se suman a este proyecto, y reciben las millonarias inversiones del gigante asiático. China, ladrillo a ladrillo, puente a puente, continúa pavimentando la nueva Franja y Ruta de la Seda.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, existen contratiempos inesperados. Primero la injerencia estadounidense en algunos países claves. Luego el Covid-19, el cual retrasó y desvió tanto atención como inversiones. Otro elemento que puso en peligro la iniciativa fue la guerra. Los diversos conflictos internacionales y cambios de poder, detienen o retrasan los planes de China, mientras el dinero continúa corriendo.

El acontecimiento más reciente fue el ascenso de los talibanes al control de Afganistán y la retirada, o como le dicen algunos, huida del ejército norteamericano. Desde entonces la inestable zona parece una hoja de árbol en medio de un huracán. La pregunta es: ¿se mantendrá o se irá volando?

¿Podrá detenerse la nueva ruta de la seda?

A pesar de las diferencias con el gobierno norteamericano, su presencia en Afganistán creaba una falsa estabilidad, que resultaba rentable para China. El gigante asiático, completamente a sus anchas, mantenía excelentes relaciones tanto con los talibanes como con los países aledaños. Sin embargo, con un avispero así de revuelto cualquiera puede ser picado.

Esto incrementará considerablemente la inestabilidad en los países periféricos por los que pasa la Nueva Ruta de la Seda, y con los que China mantiene importantes relaciones económicas. Esto pudiera poner en riesgo el segmento de la Ruta de la Seda comprendido entre China y Pakistán, por ejemplo.

Múltiples atentados y manifestaciones han ocurrido tanto en Afganistán como en Pakistán. Incidentes que incluso han tenido entre sus víctimas a ciudadanos chinos. Otros han resultado menos trágicos, como las manifestaciones femeninas en reclamo de sus derechos. Estas fueron disueltas realizando disparos al aire.

¿Por qué le interesa tanto a China la estabilidad en Afganistán?

Más allá de lo que he explicado, hay otra realidad: Afganistán está en el corazón de Eurasia. O sea, tanto geopolítica como económicamente, es un lugar estratégico. Se dice que quien controle esa zona, controlará el mundo. El medio oriente es la puerta, tanto terrestre, aérea y marítima con Europa y África. Por tanto, para continuar con la nueva Ruta de la Seda, debe restablecerse la antigua falsa estabilidad existente durante la presencia norteamericana. Solo que sin ellos, por supuesto.

El Ministro de Exteriores chino, Wang Yi mantuvo una extensa agenda de encuentros con los líderes de varios países limítrofes con Afganistán, y con los líderes talibanes, para buscar políticas que eviten nuevos conflictos.

Si hay algo que Pekín necesita para llevar a cabo su ambiciosa iniciativa, es seguridad y estabilidad en los países por donde transitará la circulación de mercancías, a través de las redes de ferrocarriles y carreteras que están en plena construcción ahora mismo. En este sentido, Pakistán y Afganistán son claves. Gracias a esas conversaciones China podría seguir adelante sin contratiempos con La Ruta de la Seda.

Los talibanes han invitado a China a invertir en la reconstrucción de su país. En realidad, esta invitación se la hicieron a todos los países del mundo. Por supuesto que China, en su búsqueda de lograr su iniciativa y la paz en el medio oriente, ha aceptado ser parte. No obstante, han sido cautelosos a la hora de realizar compromisos en concreto. Los talibanes llevan poco más de un mes en el poder; nadie puede pronosticar que les depara el futuro.

Sin embargo, para nadie es un secreto el gran interés de China en integrar a Afganistán en su iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda.

¿Llegará China a Europa esta vez con la ruta de la seda?

A pesar de no estar todavía en funcionamiento, sus inversiones directas en el 2020 fueron de 4,4 millones de dólares y en lo que va de 2021 han declarado 2,5 millones. Mientras tanto, en Pakistán ascendieron a 110 millones de dólares, solo en el 2020. Esto es una muestra de cuanto podrían beneficiarse de llegar a estabilizarse la zona, e integrarse a la iniciativa China.

Pero, y un gran «pero», a pesar de las buenas intenciones, no depende de China esta estabilidad. Por problemas de seguridad tiene proyectos en pausa en áreas de minería y petróleo, parados desde 2015.

Sin embargo, es muy probable que, inicialmente, China realice ayudas económicas al gobierno talibán. Este lo necesita para pagarle a su pueblo y comenzar la reconstrucción del país. China ve esto más como una inversión con un ROI a muy, pero muy largo plazo. Una inversión que puede perder si surge otro cambio de gobierno o una alianza, o una nueva intervención de Estados Unidos. Mientras que estos inconvenientes no sucedan, la paz y estabilidad son posibles.

La pregunta es, ¿querrá China realizar esta “inversión”? ¿Podrán conectarse finalmente Europa y Asia con la nueva Ruta de la Seda?

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