Establecer prioridades con el método MoSCoW

Establecer prioridades con el método MoSCoW

Empieza el día y las tareas ya han comenzado a acumularse en nuestra mente y en nuestra lista de quehaceres pendientes. Cuando el volumen de acciones a llevar a cabo es muy elevado, podemos llegar a sentirnos abrumados y angustiados. Ante ese tipo de situaciones, los sistemas como el método MoSCoW pueden ser muy útiles.

Antes de conocer sus características, recuerda que en este blog podrás descubrir otras muchas formas de aumentar la productividad como, por ejemplo, la Técnica 18 minutos de Peter Bregman.

¿Qué es el método MoSCoW?

Tras la invención del método MoSCoW encontramos a Dai Clegg, un experto en marketing de origen inglés que diseñó esta técnica con el objetivo de establecer prioridades dentro de la realización de proyectos con limitaciones de tiempo.

Aunque el método MoSCoW se puede aplicar en un extenso abanico de sectores, tiene un protagonismo especial en los ámbitos del análisis empresarial, la gestión de proyectos y el desarrollo de software.

A la hora de establecer prioridades cuando se deben realizar varias tareas, la técnica MoSCoW opta por dar una mayor importancia a aquellas que aportan más valor comercial.

¿Qué significa el término MoSCoW?

La técnica MoSCoW se basa, principalmente, en establecer prioridades y ordenar quehaceres de la manera idónea para mejorar el desarrollo del trabajo y la productividad de los equipos.

Si nos centramos en el significado del término, vemos que cada letra hace referencia a una palabra. Analicémoslo con más detalle:

  • M: Must have o debe tener: engloba aquellas tareas que son esenciales para el éxito del proyecto.
  • S: Should have (debería tener): aunque reúne acciones de gran relevancia, no es imprescindible llevarlas a cabo de manera inmediata.
  • C: Could have (podría tener): este apartado hace referencia a requerimientos que, pese a ser deseables, no son necesarios y solo se ponen en marcha cuando los límites de tiempo y los costes lo permiten.
  • W: Won’t have (no se harán): por último, encontramos las labores menos críticas y que menos impacto tendrán en la consecución del proyecto. Su realización traerá consigo escasos beneficios, por lo que se pueden aplazar sin que ello suponga un inconveniente.

Conclusiones

El método MoSCoW fue diseñado para establecer prioridades con facilidad en el sector de la gestión de proyectos y ordenar las tareas a realizar de la mejor manera posible.

Recurrir a este sistema puede ser una estupenda opción para las empresas, ya que es fácil de entender, funciona muy bien en los trabajos que se llevan a cabo en equipo, se puede aplicar a diferentes tipos de proyectos y se traduce en beneficios directos para el negocio al dar prioridad a las tareas que aportan un mayor valor comercial.

Aunque la técnica MoSCoW ofrece una gran diversidad de beneficios a empresarios, emprendedores y empleados, no hay que olvidar que, en la actualidad, existen infinidad de sistemas destinados a incrementar la productividad y mejorar la gestión del tiempo.

Encontramos una muestra de ello en el Método Strikethru, un sistema que facilita la organización del día a día dejando a un lado la tecnología y apostando por lo tradicional al hacer uso de papel y bolígrafo.

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