Técnica Jay Shirley para ser más productivo

En la actualidad, existen multitud de sistemas destinados a incrementar la productividad y mejorar la gestión del tiempo, y la técnica Jay Shirley es uno de ellos.

Y es que nos encontramos ante un método que se ocupa de organizar de manera óptima el día a día a través de la creación de tareas básicas y obligatorias y del desempeño de acciones que aporten felicidad.

¿Qué es la técnica Jay Shirley?

La técnica Jay Shirley debe su nombre al desarrollador de una aplicación llamada The Daily Practice que fue diseñada para que los usuarios pudieran crear hábitos de un modo ágil y práctico.

Si nos centramos en la definición de la técnica Jay Shirley, vemos que se trata de un método puesto en marcha para aumentar la productividad y organizar mejor las tareas y el tiempo disponible.

¿Cómo funciona el método Jay Shirley?

La técnica Jay Shirley invita a trabajar a partir de la elaboración de una lista compuesta por tareas básicas y obligatorias que se engloban en alguna de estas tres categorías: necesito, debo y quiero. Conozcamos con más detalle cada uno de estos elementos:

  • Necesito (prioridad alta): engloba los quehaceres más importantes, esto es, aquellos que tienen un impacto inmediato en el trabajo o en la vida personal.
  • Debo: hace referencia a aquellas labores que son primordiales para alcanzar objetivos a largo plazo.
  • Quiero: aquí tendrás que añadir las tareas que te gustan, te interesan y te permiten disfrutar al máximo de tu tiempo libre.

Si quieres aplicar la técnica Jay Shirley a la perfección, será fundamental que anotes todas tus tareas pendientes en un papel y las dividas en tres columnas teniendo en cuenta si pertenecen al necesito, al debo o al quiero.

Una vez hecho esto, lo ideal será que realices una tarea de cada columna debido a que, de esta forma, podrás alternar lo que necesitas y debes llevar a cabo con lo que realmente te gusta hacer, lo que te permitirá cumplir tus objetivos sin agobios y de un modo ameno y divertido.

Al día siguiente, dedica unos minutos a analizar los quehaceres del día anterior y a comprobar si has destinado parte de tu tiempo a realizar tareas de las tres columnas.

Recuerda que será fundamental que siempre dediques una parte del día a hacer algo que te haga realmente feliz, ya que solo así sentirás la motivación y la energía necesarias para afrontar cada jornada con optimismo y vitalidad.

Conclusiones

La clave de la técnica Jay Shirley es dividir las tareas diarias en un total de tres columnas de manera que el usuario tenga en cuenta lo que necesita, debe y quiere hacer.

A continuación, conviene apostar por la alternancia y realizar, al menos, una labor de cada columna. No hay que olvidar que uno de los elementos más importantes de este método es la felicidad, es decir, el hecho de hacer todos los días algo que aporte plenitud con la finalidad de potenciar el bienestar e incrementar la productividad al mismo tiempo.

Recuerda que, si te has propuesto mejorar la gestión del tiempo, también podrás recurrir a sistemas como, por ejemplo, el método Ivy Lee.