8 consejos para hacer una lluvia de ideas

Las musas no siempre están de nuestra parte cuando necesitamos inspiración para realizar una tarea o proyecto determinado, un momento en el que la lluvia de ideas, más conocido en inglés como brainstorming, se puede convertir en una excelente aliada.

Y es que nos encontramos ante un sistema destinado a impulsar la creatividad que puede ser muy efectivo en el plano laboral.

¿Qué es una lluvia de ideas o brainstorming?

Si nos centramos en la definición de la lluvia de ideas, también conocida como tormenta de ideas o brainstorming, vemos que se trata de una técnica que ayuda a los grupos de trabajo a encontrar soluciones a problemas y situaciones generando diferentes propuestas y teniendo en cuenta los distintos puntos de vista de cada participante.

Su creador fue Alex Faickney Osborn, un publicista nacido en 1888 que inventó tanto el brainstorming como el método Solución creativa de problemas y que aseguró que es fundamental que las ideas surjan de forma espontánea.

Cómo hacer una lluvia de ideas

A la hora de poner en marcha un brainstorming, es habitual reunir a todos los participantes, exponer el problema y dejar que cada uno aporte sus ideas sin restricciones ni limitaciones y de manera sincera, directa y sin filtros.

A pesar de que esta actividad se suele realizar de forma oral, también existe la posibilidad de que cada miembro del equipo escriba sus ideas en una tarjeta de manera anónima.

En el post de hoy hemos recopilado algunos consejos para hacer una lluvia de ideas exitosa. ¿Te animas a conocerlos?

Definir las fases y los objetivos del brainstorming

Aunque la espontaneidad es clave al realizar una tormenta de ideas, también resulta esencial establecer unos pasos a seguir y marcar un objetivo para que la reunión sea productiva y eficaz.

En este sentido, puede ser interesante comenzar el brainstorming definiendo el tema que se va a abordar, dejando claras las normas y realizando una serie de juegos previos que relajen al equipo y pongan en marcha la creatividad y la imaginación de todos los miembros.

Establecer un tiempo máximo

Las lluvias de ideas requieren grandes dosis de energía mental, por lo que es importante que no se alarguen demasiado y que su duración no sea superior a 30 minutos.

Elegir el espacio idóneo para la lluvia de ideas

Pese a que las salas de reuniones de la empresa acostumbran a ser el espacio elegido para desarrollar las tormentas de ideas, en ocasiones cambiar de escenario puede ayudar a estimular la creatividad.

Si no es posible llevar a cabo el encuentro fuera de la oficina, también existe la posibilidad de hacer la reunión de pie o dando un paseo, por ejemplo.

Prescindir de los ordenadores

Son muchos los expertos en lluvias de ideas que recomiendan que las personas que participan en el brainstorming lo hagan sin emplear ordenadores ni otros dispositivos electrónicos con la finalidad de evitar las distracciones y potenciar la concentración al máximo.

Dedicar tiempo a todos los participantes

A la hora de hacer una lluvia de ideas, también es importante que el moderador se esfuerce por integrar y animar a participar a todos los miembros del equipo.

Una buena forma de conseguirlo consiste en dedicar un par de minutos a cada uno para que todos tengan la oportunidad de expresarse, realizar sus aportaciones y sentirse una parte importante del grupo.

Respetar todas las propuestas

La espontaneidad es una de las claves de las lluvias de ideas, lo que provoca que, en multitud de ocasiones, surjan propuestas de lo más estrambóticas y alocadas.

Aunque a priori puede parecer que este tipo de aportaciones no tienen utilidad, muchas veces las mejores proposiciones surgen de los pensamientos más extraños e inverosímiles, por lo que es primordial respetar los puntos de vista de todos los participantes, al menos en las fases más tempranas.

A medida que la reunión avance, se irán descartando las ideas que menos encajen e incorporando las que puedan resultar de utilidad para el proyecto que se tiene entre manos.

Recurrir a los juegos

Los juegos no solo son cosa de niños debido a que, en la etapa adulta, pueden ser de gran ayuda para crear una ambiente distendido, favorecer el trabajo en equipo y aliviar tensiones.

De hecho, es frecuente que los juegos formativos estén presentes en las sesiones de lluvias de ideas, ya que también son ideales para estimular la imaginación, generar endorfinas y favorecer la creatividad.

Ofrecer la máxima comodidad

Cuando llega el momento de hacer una lluvia de ideas, todos los miembros del equipo deben sentirse cómodos y a gusto para que la creatividad comience a fluir entre ellos.

Por esta razón, será primordial ofrecerles agua, café y otras bebidas que sean de su agrado, así como proporcionarles libretas y bolígrafos y poner a su disposición un mobiliario agradable y confortable.

Conclusiones

Hacer una lluvia de ideas permite encontrar soluciones creativas a determinados problemas apostando por la espontaneidad, el respeto, la cooperación y el trabajo en equipo.

Gracias al brainstorming, es posible dar con propuestas únicas y originales que no hubieran surgido trabajando de manera individual, aunque para ello es fundamental que los participantes se sientan cómodos, se respeten todas las ideas, se recurra a los juegos para romper el hielo, se elija el lugar perfecto para celebrar la reunión y se establezcan unos objetivos y un tiempo máximo para la realización de la tormenta de ideas.