Abengoa, en concurso de acreedores

La crisis económica y sanitaria actual no solo está siendo devastadora para las pequeñas y medianas empresas, sino también para compañías de la talla de Abengoa, una multinacional española con sede en Sevilla. La sociedad, centrada en la aplicación de soluciones tecnológicas, se ha declarado en concurso de acreedores tras no haber podido completar el plan de reestructuración aprobado en agosto de 2020.

Abengoa, una empresa con 80 años de historia

Abengoa Finance, S.A., más conocida como Abengoa, comenzó su andadura en el año 1941, cuando Javier Benjumea y José Manuel Abaurre fundaron la compañía en la ciudad andaluza de Sevilla.

Aunque en un primer momento el objetivo de la empresa fue fabricar un contador monofásico de cinco amperios, los problemas de aprovisionamiento que afectaban a España en aquel momento cambiaron el rumbo de la entidad.

Finalmente, el equipo de Abengoa decidió centrarse en la aplicación de soluciones tecnológicas innovadoras para el desarrollo sostenible en el terreno de la energía, el agua y las infraestructuras.

En 1960, la compañía logró consolidar su actividad en el territorio español y, un año después, comenzó su andadura en el mercado internacional realizando los primeros proyectos fuera de España en Colombia, Venezuela y Guatemala.

En 2008, Abengoa empezó a cotizar en el Ibex 35 y en 2011 más del 70 % de sus ingresos procedían de fuera del territorio español, ya que la compañía llegó a tener presencia en varios países de América, Asia y Europa.

Abengoa se declara en concurso de acreedores

A pesar de sus éxitos, la empresa comenzó a sumirse en una profunda crisis en el año 2016, cuando sufrió unas pérdidas que superaron los 7.600 millones de euros.

Más tarde, en 2017 y 2019, la multinacional cerró dos planes de rescate, aunque en agosto de 2020 culminó la firma de un acuerdo de reestructuración con sus acreedores que le permitió evitar la quiebra debido a la falta de liquidez.

Pero, finalmente, dicho plan no ha podido completarse y Abengoa ha tenido que declararse en concurso de acreedores a causa de la complicada situación que está viviendo y a las dificultades con las que se está topando para poder encontrar una solución que satisfaga a todo los implicados, según ha explicado la sociedad en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El concurso de acreedores de Abengoa Finance, S.A. quedó reflejado en el edicto publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 7 de febrero de 2020, donde el letrado de la Administración de Justicia del Tribunal de lo Mercantil de Sevilla declaraba en concurso voluntario de acreedores a la multinacional española.

El edicto también dejó de manifiesto que Abengoa conserva las facultades de administración y disposición de su patrimonio, aunque sometidas a la intervención de la administración concursal, designada a Ernst & Young Abogados, S.L.

Los acreedores disponen de un plazo de un mes desde la fecha de publicación del edicto en el BOE para comunicar la existencia de sus créditos.

Una empresa que lleva cinco años en crisis

La multinacional española llegó a facturar 7.000 millones de euros al año y a dar empleo a más de 30.000 personas.

Sin embargo, la compañía lleva un lustro sufriendo una crisis que ha derivado en varias restructuraciones entre los años 2015 y 2019.

Hoy por hoy, la banca se niega a proporcionarle más liquidez, el acuerdo de reestructuración acordado el pasado mes de agosto no ha llegado a buen puerto y la compañía ya no dispone de capital ni tan siquiera para pagar las nóminas de los empleados.

Y es que sus deudas rondan los 6.000 millones de euros, según la presentación de resultados realizada en mayo de 2020 por la empresa y presentada a la CNMV.

Abengoa se suma, de este modo, al grupo de grandes empresas españolas que, pese a haber cosechado numerosos éxitos en el pasado, se han visto abocados a acogerse al amparo de la ley concursal.