Patriotismo industrial. El mundo después del coronavirus

Uno de los problemas más inmediatos de la pandemia ha sido el desabastecimiento de productos necesarios para combatir la enfermedad del Covid-19. En occidente hemos tenido que recurrir a importaciones masivas para poder cubrir la demanda de bienes imprescindibles: mascarillas, trajes de protección, respiradores o kits de detección del coronavirus. De golpe y porrazo, nos hemos dado cuenta de que gran parte de los medios de producción se encuentran en la otra parte del planeta. Esto, después del coronavirus, nos llevará a hacer una reflexión sobre como recuperar y proteger la industria en nuestro país. Es lo que muchos expertos llaman «patriotismo industrial«.

Qué es el patriotismo industrial

El patriotismo industrial es una línea de pensamiento que busca orientar la gestión de los medios de producción y su cadena de suministro hacia la industria local.

No cabe duda de que, a partir de esta crisis, las naciones van a ser mucho más proteccionistas. El desabastecimiento que se ha producido en la mayoría de los países occidentales va a alentar la producción local. También veremos como las políticas de muchos países europeos empezarán a proteger su industria nacional.

Los principales gobiernos de los países occidentales están tomando nota de lo ocurrido durante la pandemia. El coronavirus ha pillado a Europa y Estados Unidos sin medios materiales para defenderse de la enfermedad. Y China ha tenido que salir al rescate de occidente. Solo durante el mes de marzo de este año, el país asiático ha exportado cuatro mil millones de mascarillas, cuarenta millones de trajes de protección, 16.000 respiradores y casi tres millones de test rápidos de Covid-19.

Europa ha despertado y se ha dado cuenta que la globalización también tiene sus puntos débiles. Occidente ha ido perdiendo tejido industrial y cuota productiva respecto a las nuevas fábricas del mundo: China, India, Vietnam o Bangladesh entre otras. Y ahora se van a ver obligados a recuperarlo.

Las ventajas del retorno al “made in Spain

En nuestro país las consecuencias de la crisis del coronavirus van a ser desastrosas. El Banco de España prevé una caída del PIB entre un 6,6% y un 13%. Las previsiones son desalentadoras. Sin embargo, en esta situación apocalíptica también pueden surgir oportunidades para la industria nacional, que volverá a revindicar y defender el “made in Spain”. El patriotismo industrial se impondrá en la política española. España está obligada a hacer un esfuerzo para reconstruir la economía basándola en producción local sin olvidarse, por supuesto, que nos encontramos en un mundo globalizado.

La vuelta a una economía “made in Spain” puede traer algunos beneficios sociales:

  • Mejora las políticas de empleo. La producción local trae empleo también local y combate el dumping social. La crisis va a traer desempleo, por lo que el patriotismo industrial puede ser una forma eficaz de combatir el paro.
  • Precios más competitivos. Algunos productos tienen un precio más bajo al reducirse los costes de transporte y prescindir de los intermediarios
  • Sostenibilidad medioambiental. Al reducirse la necesidad de transporte también se reducen la emisión de gases contaminantes, protegiendo el medioambiente y generando una producción más sostenible
  • Producto con más calidad. La producción local permite seguir mucho mejor la trazabilidad. El origen del producto y su fabricación se controla mucho más eficientemente. Esto hace que el producto local tenga siempre mayores garantías de consumo y calidad superior.
  • Mejora la economía local. Los beneficios que genera la producción local se quedan en el entorno.

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