Calificación del concurso: Concurso de acreedores fortuito o culpable

He dedicado muchos artículos en este blog a temas concursales. Sin embargo, hoy volveré a hablar de la sección o fase de calificación, es decir, del concurso de acreedores fortuito y del concurso culpable. Lo haré de manera más breve y sencilla que pueda.

En la sección de calificación, el concurso de acreedores puede ser calificado como culpable o fortuito. La finalidad de esta fase es investigar las causas que han llevado a la insolvencia de la empresa y averiguar si el deudor ha actuado negligentemente o con mala fe.

Qué es un concurso de acreedores fortuito

El concurso de acreedores fortuito se da cuando los administradores de la sociedad han hecho frente a todas sus obligaciones y se han comportado de manera intachable, pero han ocurrido circunstancias ajenas a su voluntad que han ocasionado que se llegue a la situación de insolvencia.

Por el contrario, un concurso suele ser culpable cuando los gestores han cometido alguna ilegalidad o irregularidad en su gestión, como maquillar las cuentas, desviar fondos, llevar a cabo apropiación indebida, hacer falsedad documental o intentar tapar una crisis para ocultársela a accionistas o inversores.

También puede calificarse así si no ha habido mala fe, pero sí una mala praxis profesional evidente. Por ejemplo, si no se han presentado las cuentas anuales de la empresa en los tres años anteriores al concurso o si ha habido falta de cooperación con el administrador concursal. Todos los supuestos vienen contemplados en el apartado 2º del artículo 164 de la Ley Concursal.

Una vez que tienen constancia de la situación de insolvencia los administradores de una empresa tienen un plazo de dos meses para declarar el concurso de acreedores (concurso voluntario) con el fin de buscar acuerdos e intentar garantizar la viabilidad del proyecto. Si ignoran dicho plazo a sabiendas esto puede conllevar también que a posteriori se determine su culpabilidad.

Efectos del concurso fortuito y del concurso culpable

Para clarificar la responsabilidad e implicación de los administradores en la situación de insolvencia, deben intervenir en una parte la Administración Concursal, el Ministerio Fiscal y un juez y por la otra los administradores cuya culpabilidad se cuestiona.

Todo se decide al concluir la conocida como ‘pieza de calificación’, en la que cual se evalúa la actuación del deudor por parte del juez y se dicta sentencia, como bien recoge el artículo 172.

Si el juez estima que se trata de un concurso de acreedores fortuito los administradores quedarán exonerados de toda responsabilidad por el estado de insolvencia.

Sin embargo, si se califica el concurso como culpable esto tendrá varias consecuencias para el deudor o deudores. Te las resumo aquí:

  • Pierden todos derechos que les corresponderían como acreedores concursales o de la masa.
  • Podrían ser inhabilitados para administrar bienes ajenos en un intervalo entre 2 y 15 años.
  • Deberán devolver todo aquello de lo que se han apropiado indebidamente y asumir las indemnizaciones por daños y perjuicios. Incluso estarían obligados a cubrir de manera parcial o toral el déficit patrimonial que se ha generado.

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Ahora ya conoces los efectos del concurso fortuito y del concurso culpable. Para que los responsables de la empresa no se vean envueltos en un concurso de acreedores culpable es recomendable que recurran a asesoramiento profesional. En Dipcom Corporate contamos con experiencia en este tipo de procesos y podemos echarte una mano incluso aunque hayas llevado a cabo alguna irregularidad o negligencia. Nos encargamos de solventarlas antes de que se dé la pieza de calificación. Cuenta con nosotros si quieres salvaguardar al máximo el patrimonio personal del empresario y de los administradores. ¿Quieres saber más? Escríbeme a través de este formulario y te contaré con más detalle. Sin compromiso

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