Idea meritocracy, cuando lo importante es la calidad de las ideas

Las mejores ideas dentro de las empresas no tienen que provenir necesariamente de los niveles más altos de un organigrama. De hecho, las buenas ideas no deberían llevar una trayectoria descendente, sino más bien ascendente. Esto es, en resumen, lo que defiende una filosofía conocida como idea meritocracy que ha irrumpido con fuerza en las organizaciones en los últimos años.

Origen del concepto Idea Meritocracy

El término fue acuñado por Ray Dalio, inversor americano fundador de Bridgewater Associates, probablemente el mayor hedge fund o fondo de cobertura del mundo. Tras un gran error -por culpa de su arrogancia- que le hizo perder mucho dinero de uno de sus clientes cambió su forma de pensar. Así nació la idea meritocracy, que se basa en emplear métodos para garantizar que las mejores ideas salgan a reducir y así se puedan tomar las mejores decisiones posibles.

La clave está no tanto en hacer lo que diga ‘el jefe’, sino en considerar lo que diga quien tenga la mejor idea, es decir, aquella que más aporte o mejor solucione un problema. Lamentablemente en el mundo corporativo muchos profesionales se callan simplemente por no contradecir a sus superiores. Así, esta filosofía es aplicable solo en aquellas organizaciones que cuenten con una cultura caracterizada por la transparencia y la absoluta libertad de expresión de sus empleados.

En definitiva, para que el principio de idea meritocracy  de Ray Dario sea factible, es necesario que se cumplan tres aspectos o condiciones:

    1. La gente debe poner sus pensamientos honestos y sinceros sobre la mesa y no callárselos por miedo.
    2. La gente debe tener un desacuerdo grande, la capacidad de cambiar de opinión y de poder separar las opiniones de las identidades de aquellos que las expresan.
    3. Deben existir formas justas y correctas de superar los desacuerdos, las cuales se tienen que diseñar de manera muy cuidadosa.

Ray Dalio insiste en el cambio de mentalidad del organigrama

La mayor ventaja de la idea meritocracy, según explica Ray Dalio, es que permite administrar bien el riesgo y, algo incluso más importante, aprender de los propios errores. Por otro lado, el inversor defiende que es una forma excepcional de implicar a todo el equipo y hacer que trabajen de forma colectiva y cooperativa con una misión común. Eso a largo plazo, fomenta que unos se preocupen de otros y ayuda a generar una fuerte comunidad.

Sin embargo, la aplicación de este principio conlleva cambios de mentalidad en todos los niveles de una compañía y su implementación puede resultar complicada. El creador de Bridgewater Associates sabe de buena tinta que esta manera de trabajar puede generar incomodidades al principio.

En primer lugar, los jefes acostumbrados a que sus opiniones sean las únicas deben estar dispuestos a escuchar opiniones diferentes y procurar que su ego no se vea herido cuando sus ideas sean discutidas. Si no está acostumbrados, llevará su tiempo. Además, los trabajadores deben aprender a decir lo que piensan sin temor a las represalias expresándose, obviamente, sin faltas de respeto. Practicar la asertividad por parte de unos y otros será clave para que este método de organización y de toma de decisiones pueda llegar a buen puerto.

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