Inversión Corporativa IC no puede evitar el concurso de acreedores

Inversión Corporativa IC, la firma que incluye a más de 300 accionistas herederos de las familias fundadoras de Abengoa (Abaurre, Aya, Benjumea, Solís y Sundhein), ha entrado en concurso de acreedores. El Juzgado Mercantil número 3 de Sevilla ha declarado el procedimiento.

Se trata de un concurso acumulado voluntario y ordinario que permitirá a Inversión Corporativa IC mantener sus facultades de administración y disposición sobre su patrimonio, aunque sometidas a la intervención del administrador concursal. El letrado Joaquín Aguilar Cazorla, de AATI Concursal, desempeñará dicho rol.

El juzgado también ha estimado la insolvencia de filiales de Inversión Corporativa, como Finarpisa, Iniciativas de Bienes Inmuebles (Ibisa), Iniciativas Concertadas, Iniciativas de Bienes Rústicos, Explotaciones Casas Quemada y Herrería la Mayor. En total las empresas en concurso de acreedores contarían con unos activos de 184 millones de euros y un pasivo de 136,4 millones.

Inversión Corporativa está formada por la familia Benjumea (segunda y tercera generación) y otros socios y en su momento llegaron a disponer del 60% de las acciones de Abengoa.

Tan solo dos meses después del preconcurso

Inversión Corporativa IC había solicitado el preconcurso de acreedores en noviembre en los juzgados de lo Mercantil en Sevilla, lo que le permitía disfrutar de tres meses de margen más un mes adicional para llegar a un acuerdo con los acreedores y evitar el concurso. Cuando se pidió el preconcurso IC apenas disponía del 20% del capital de Abengoa.

Hace unos meses, cuando la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) había rebajado el valor mínimo de cada título de Abengoa de 0,01 a 0,001 euros, Inversión Corporativa trató de que el gigante llevara a cabo un split de sus títulos. Sin embargo, aunque la petición se trasladó a una general de accionistas, nunca se votó por no haber quórum.

Una crisis que se arrastra desde hace años

La mala situación de IC se remonta unos años atrás. Ya en 2015 comunicó al juzgado el inicio de conversaciones con los acreedores, entrando en concurso de acreedores. Meses después, a mediados de 2016, logró llegar a un acuerdo con entidades como Bankia, Banco Sabadell, Unicaja y el Banco Popular (actualmente Santander) para refinanciar su deuda.

Como la empresa no pudo hacer frente al acuerdo de refinanciación en el primer concurso, en 2017 tuvo que pedir nuevos préstamos. Asimismo, algunos acreedores de Inversión Corporativa adquirieron derechos reales de prenda de derechos de crédito.

La firma contaba con números rojos desde 2015. En el ejercicio 2017 se registró una pérdida superior a 30 millones de euros, con unas pérdidas totales contabilizadas de 37 millones.

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