El Bilbao Basket, del preconcurso al concurso de acreedores

El Bilbao Basket tenía hasta septiembre para resolver su preconcurso y regularizar su situación, pero el club ha decidido adelantarse y presentar concurso de acreedores. Así lo ha explicado este fin de semana Carlos del Campo, consejero del club, en una comparecencia pública.

El pasado 16 de mayo la firma se acogió a la primera figura con el objetivo de llegar a acuerdos con los acreedores pero, debido a la naturaleza de algunos de ellos, cumplir tal fin no ha sido posible y se ha visto obligada a entrar en la fase concursal. Solo en situación de concurso de acreedores la firma podrá negociar su deuda con determinados actores. Es el caso de aquellas contraídas con Hacienda, Caja Rural o algunos empleados de la plantilla.

El responsable cree que optar por el concurso de acreedores no supone una mala noticia, sino una medida positiva. “No se trata de una situación trágica. Al contrario, puede ser una oportunidad de dejar zanjado un asunto que nos ha estrado lastrando durante muchos años”, ha expresado del Campo.

El consejero se muestra esperanzado y confía en que el fondo de ascensos y descensos de la ACB les dé un plazo razonable para que se efectúe el pago que podría extenderse a 2 años. Asimismo, cree que podrán abandonar el concurso hacia abril o mayo de 2019 como tarde.

Ahora es el juzgado quien debe mover ficha y designar un administrador concursal para que controle las decisiones que se llevan a cabo en el consejo de la compañía. Esta es una de las desventajas del concurso de acreedores respecto al preconcurso, ya que en este último el administrador de la sociedad mantiene indemne sus poderes y facultades y no entra en juego ningún administrador concursal.

Un año en el infierno

La convocatoria también le sirvió al club para presentar a Javier Barcala como nuevo director general de la entidad. El directivo, desde luego, no aterriza en un buen momento para la casa.

Además del concurso, la compañía ha realizado un ajuste drástico del presupuesto y se ha visto obligada a despedir a la mayor parte de trabajadores al inicio del proceso preconcursal, externalizando muchos servicios. A ello se suma que en mayo el equipo vizcaíno descendió de categoría. El Bilbao Basket llegó al final de temporada tras acumular una deuda de 3 millones de euros con el fisco y sin pagar muchas nóminas a sus jugadores.

El Bilbao Basket ha rebasado los 18 años de vida, aunque con muchos altibajos. En la temporada 2002-2003 ascendió a la segunda división y en 2004 llegó a la ACB. Hace cuatro años también se vio obligada a acogerse a un preconcurso de acreedores.

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Reportaje EL PAÍS