La Sociedad Deportiva Octavio presenta preconcurso de acreedores

El preconcurso de acreedores es una figura por la que optan cada vez más todo tipo de empresas y organizaciones como una forma de ganar tiempo para sanear las cuentas, saldar deudas con los acreedores y, en definitiva, intentar reflotar sus negocios.

Hay compañías de todos los ramos que se decantan por el preconcurso pero, últimamente, es cierto que se están dando bastantes casos de clubes deportivos que se acogen a esta fórmula. En el blog ya te he hablado de algunos ejemplos, como el del equipo de baloncesto Bilbao Basket o el Calpe Club de Fútbol. Hoy me voy a otro deporte de pelota, el balonmano, y a un equipo gallego, la Sociedad Deportiva Octavio.

Este club ha presentado hace unos días su preconcurso de acreedores. La Sociedad Deportiva Octavio es un equipo con sede en Vigo que cuenta con más de cinco décadas de historia pero cuya continuidad peligra debido a sus problemas económicos.

Sus dificultades comenzaron hace unos años, cuando el club descendió y comenzó a contraer deudas con jugadores y acreedores. En 2013 la entidad presidida por Jorge Jiménez perdió la categoría en la liga Asobal y tres años después bajó a Primera Nacional. Desde entonces la organización no ha levantado cabeza y no le ha quedado otra opción que declararse en preconcurso de acreedores.

Según han informado medios locales, Valvigo será el bufete que se encargará de llevar este proceso y Abanca es el principal acreedor al que tiene que rendir cuentas. Parece que ya se ha celebrado la primera reunión con esta firma, aunque no han trascendido los detalles de las negociaciones.

El preconcurso le dará al equipo vigués algunas ventajas y una oportunidad de recuperarse. La Sociedad Deportiva Octavio cuenta con tres meses más un mes más para poder negociar con las entidades financieras y bancarias. Durante este intervalo, el equipo gestor mantiene plenas facultades y capacidad de decisión, algo que no ocurre cuando una sociedad entra en concurso de acreedores, ya que en dicha figura el mano lo asume un administrador concursal. El último beneficio claro es que en el tiempo que se mantiene en preconcurso de acreedores el club está protegido de posibles embargos y ejecuciones judiciales.

El preconcurso tiene una duración determinada y es una manera de intentar evitar el concurso, aunque la mayoría de las compañías no lo superan con éxito y se ven avocadas a tomar medidas más extremas. Seguiré de cerca el caso del Octavio para saber si corre esa suerte.

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Reportaje EL PAÍS