Elevator pitch: 6 errores comunes que no debe cometer un emprendedor

El elevator pitch es ese soliloquio breve y concreto que el emprendedor debe integrar con el fin de presentar su startup ante inversores, prensa u otros públicos. Este monólogo enfocado al mundo de los negocios debe recoger a qué se dedica la empresa emergente, sus características diferenciales respecto a la competencia, la etapa en la que se encuentra, su modelo de negocio e incluso algunos planes de futuro para convencer y atraer la atención.

Cuando se pronuncia un elevator pitch -y no se cuenta con demasiada experiencia previa hablando en público- es común que se cometan unos cuantos errores. Es completamente normal que las primeras veces ocurran y que con la práctica se vayan corrigiendo. Se necesitan unas cuantas ocasiones para subsanarlos por completo y aún así, siempre pueden salir a la luz. No todo el mundo tiene de manera innata la labia necesaria para ponerse frente a un auditorio, pero la buena noticia es que se trata de una habilidad que puede entrenarse y pulirse.

Estos son los fallos más frecuentes que suelen cometerse cuando se recita un elevator pitch y que debes evitar:

1- Usar una palabra muletilla o baúl- Todos tenemos una palabra o frase que utilizamos constantemente cuando nos comunicamos con los demás. Puede ser un nombre, un verbo, un adverbio o una expresión completa. Es conveniente evitar las muletillas porque son muy evidentes para quien escucha y pueden deslucir todo lo demás que se está diciendo. Si se repiten mucho, llegará un momento que el oyente solo las perciba y se olvide de todo lo demás. En este sentido, es recomendable grabarse y escucharse para detectarlas y eliminarlas en la medida de lo posible.

2- No interpelar a la audiencia- Un buen elevator pitch debe comenzar con una pregunta al auditorio. De esta manera, se capta su atención y se hace partícipe al público. Puede tratarse de una cuestión tipo “¿Cuántos de vosotros habéis…?” o “Por favor, levantad la mano quienes…”. A continuación, se puede decir que la startup o proyecto resuelve el problema que se ha planteado, por lo que la pregunta no es aleatoria, sino que se hace con una intencionalidad.

3- No gesticular- En un discurso público no basta con soltar un texto según se ha memorizado y ya. Son importantísimos los gestos que se hagan con la cara y con las manos, porque le van a dar más peso y expresividad a lo que se dice. De hecho, pueden ser decisivos para convencer a los oyentes. El emprendedor poco experimentado debe procurar aprender primero lo que va a decir e ir insertando gradualmente la gesticulación. Tampoco conviene olvidarse de los silencios y las paradas. Parecen invisibles y poco útiles, pero los buenos oradores son aquellos que los dominan y los manejan a su voluntad, sabiendo cuándo y dónde tienen que introducirlos.

4- Pasarte del tiempo- Sin duda, el fallo más grande de todos. Los concursos de elevator pitch no tienen una duración estándar. Los organizadores pueden dar a cada emprendedor 1, 5 o 10 minutos para contar qué hace su compañía. Eso implica que estos deben ajustarse a dicho intervalo, comprimiendo bastante su discurso. No llevar el elevator pitch preparado para dicha duración es un error garrafal. Hay que practicar con el cronómetro en mano para no dejarse nada importante. Lo que no se cuente, sencillamente no existirá.

5- Quedarte en blanco- Si tienes el discurso de tu elevator pitch memorizado al dedillo o si simplemente te lo has aprendido como un robot, corres el riesgo de que se te olvide. Está bien -y es recomendable- tener medida cada palabra o frase para no exceder el tiempo o alargarte demasiado como decíamos en el punto anterior, sin embargo, tienes que entender lo que dices y poder reproducirlo de otra manera. Hasta las mentes con mayor capacidad de memorización tienen malos días o pueden distraerse. Puedes hacerte un guion con 5 o 6 puntos que siempre tienes que tocar o elaborar un plan B, con chascarrillos que puedas usar cuando se te olvide el texto que tenías preparado.

6- No dejar datos de contacto al acabar- Uno de los errores más frecuentes que se cometen en los elevator pitch y que pasan más desapercibidos es irse sin decir al jurado, la audiencia o los inversores interesados cómo pueden encontrarnos. Algunos incluyen al final de sus presentaciones sus cuentas de correo electrónico, perfiles de redes sociales, etc. Este, sin duda, es un buen paso. Sin embargo, el idóneo puede ser acercarse a esta audiencia y entregarle también una tarjeta de visita. De esa manera no dejarás en su poder que tomen o no nota del nombre de tu startup y podrás entregarles tu directamente algo para que lo conserven.

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