Mivaricar, el último salvavidas para el concurso de acreedores de Vicrila

Hace unas semanas os hablamos de Vicrila (Vidriería y Cristalería de Lamiaco S.A), una empresa centenaria de producción de vidrio oriunda de Vizcaya que se encontraba en una difícil situación tras haber entrado en concurso de acreedores en septiembre del año pasado. La compañía vasca abrazaba esta figura con un pasivo de más de 70 millones de euros y unas pérdidas que superaban los 50 millones.

Aunque en noviembre varios inversores habían mostrado su interés por hacerse con Vicrila, de momento no hay nada decidido. Se ha hablado de Sherpa Capital, la cubertera Idurgo o el fondo estadounidense Cambium-Glasifai como posibles compradores y a la lista de nombres hay que añadir uno más. Se trata de un consorcio formado por tres empresarios vizcaínos y constituido expresamente para adquirir a la cristalera.

La firma de la que hablamos es Mivaricar S.L y es una sociedad nueva que se ha constituido hace un par de meses como vehículo de inversión para adquirir el negocio de Vicrila. Detrás de Mivaricar se encuentran tres directivos y empresarios vascos: Joaquín López-Ante Somorkuzio, Javier Lanzagorta Casans y José Miguel Lanzagorta Casans. Este tridente aúna experiencia en gestión de reciclaje y residuos, alimentación, inversión inmobiliaria, logística y vending, ramos que podrían aportarle mucho al futuro de Vicrila.

Mivaricar estaría dispuesta a poner en total 15 millones de euros de inversión, con una inyección de capital inicial de 6 millones. El consorcio espera conservar más de 250 de los 290 puestos de trabajo de la compañía y favorecer una salida fácil para los afectados. Asimismo, entre sus intenciones están la de abrir en el ocaso de este 2018 la segunda línea de copas.

Miravicar acaba de dar la cara públicamente como vehículo de inversión, sin embargo, algunos conocedores de la situación aseguran que estos empresarios han estado durante los últimos meses confeccionando un plan de rescate para la centenaria vidriera y concretando su estrategia.

Aunque la propuesta de Miravicar es la más respetuosa y cuidadosa con el ámbito social, tampoco es ideal. Así, la entrada del consorcio tampoco será un camino de rosas para los trabajadores que se queden en Vicrila. La firma propone una reducción salarial de entre el 20 y el 25%, muy en línea con lo que proponía Gestiner antes de retirarse de la operación de adquisición.

La administración concursal ha dado su beneplácito a la oferta de Miravicar al considerar que es la más adecuada para dar continuidad al proyecto. Los representantes de los trabajadores también parecen conformes. Todos los sindicatos, a excepción de ELA y LAB rubricaron un preacuerdo que contempla las bajadas salariales, once salidas no subrogadas y veinte voluntarias. Ahora la pelota está en el tejado del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, que tiene la última decisión y el poder de escoger en qué nuevas manos recaerá Vicrila.

En definitiva, éste podría ser el cartucho de la compañía de Lamiako. Después de todas las idas y venidas es posible que si el acuerdo no fructifica el juez concursal tome la determinación de cesar su actividad y romperla en pedazos, como el cristal, para iniciar la ventas de sus distintas unidades con el fin de hacer frente a la deuda contraída.

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