El preconcurso de acreedores de Abengoa y su salvación

El preconcurso de acreedores viene definido en el artículo 5 bis de la ley concursal. Se trata de un proceso en el que una sociedad en situación de insolvencia ‘gana’ tres meses de margen para la negociación con proveedores y bancos (con un mes más para la comunicación de resultados), en los cuales los administradores pueden mantener su actividad y conservar sus facultades, sin la intervención de un administrador concursal. En dicha situación -que no tiene por qué hacerse pública para no dañar la imagen de la compañía frente a clientes- ésta se mantiene a salvo de los embargos y las ejecuciones judiciales.

Si lo comparamos con el concurso, el preconcurso de acreedores es una figura desconocida por muchos y bastante menos habitual. Sin embargo, muchas empresas importantes se acogen a ella cada año, incluyendo gigantes de nuestro país que forman parte del IBEX 35. Es el caso de la compañía de soluciones tecnológicas innovadora para el desarrollo sostenible Abengoa. En este post me gustaría explicar cómo el preconcurso hizo que se salvaran las cuentas de la firma andaluza.

Abengoa llegó a finales de 2015 con una deuda que casi alcanzaba los 9.000 millones de euros y que no había hecho sino crecer en los últimos años. Con dicho balance, el gigante tecnológico consideró que tenía que tomar medidas y se declaró en preconcurso de acreedores para tener mayor margen de maniobra. Aunque como hemos señalado este proceso suele durar unos cuatro meses en total, en abril de 2016 la firma obtuvo una prórroga de las negociaciones con los acreedores de siete meses de duración que le dio la posibilidad de ganar tiempo para no llegar al concurso.

En septiembre de 2016 la empresa hispalense registró ante notario una escritura pública en la que se incluía un acuerdo de refinanciación con sus correspondientes documentos adjuntos, como un plan de viabilidad y un informe de auditoría realizado por la consultora Deloitte.

Un mes después, a finales de octubre, Abengoa solicitaba en los Juzgados de lo Mercantil de Sevilla que se le homologara el contrato de reestructuración. Éste implicaba una quita del 97% con vencimiento a los 10 años, aunque los acreedores tenían la posibilidad de capitalizar el 70% del valor nominal de la deuda si aceptaban como ‘pago’ el 40% del accionariado de la nueva sociedad que iba a organizarse. A pesar de que en un principio Abengoa se había marcado un objetivo del 75% de apoyo de los acreedores financieros en su plan, finalmente el porcentaje llegó al 86%.

En noviembre un juez revisó el acuerdo de refinanciación y consideró que era razonable y factible. En marzo de 2017 la sociedad de ingeniería y medio ambiente dio por cerrada su reestructuración financiera. Gracias al beneplácito del magistrado Abengoa consiguió eludir el que podría haber resultado el mayor concurso de acreedores de nuestro país. ¿O quizás no del todo?

Un grupo de acreedores en el que estaban incluidos 29 bonistas realizó una impugnación en mayo de 2016 y otra sucesiva en abril de 2017 y otros accionistas internacionales también se opusieron. Finalmente, el juez Pedro Márquez consideró que la compañía tenía que hacer frente al pago 10 millones de euros a los primeros y unos 90 millones de euros a los segundos. Lo peor de todo es que la sentencia consideraba que los bonistas que se habían adherido al plan de refinanciación podían pedir la invalidación del acuerdo. Por el momento, Abengoa ha esquivado el concurso, ha logrado que se absuelva a la ex cúpula directiva y ha conseguido mantenerse a flote, aunque ha tenido que prescindir de cientos de empleados y aligerar la venta de su tecnología en los últimos años.

¿Quieres saber más sobre la figura del preconcurso de acreedores? Puedes buscar más artículos en este blog donde explico las ventajas y posibilidades del proceso preconcursal. Además, si lo deseas y sin ningún tipo de compromiso, puedes ponerte directamente en contacto conmigo a través del siguiente formulario. Mi equipo en Dipcom Corporate y yo mismo somos especialistas en este tipo de procesos y en gestión de crisis.

El preconcurso de acreedores de Abengoa y su salvación
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