El ocaso de vicrila: Concurso de acreedores y un horizonte incierto

En el blog ya te he hablado de algún caso de empresas que han entrado en concurso de acreedores, como el de la operadora postal Unipost. Hoy me gustaría tratar el de otra compañía: Vicrila.

Vicrila es un productor de vidrio vizcaíno con más de un siglo de historia. La compañía se fundó en 1890, siendo una de las empresas activas con más antigüedad del País Vasco. La firma comenzó produciendo distintas modalidades de vidrio, iniciándose en los primeros años con la fabricación de garrafas.

A lo largo de sus más de 100 años de vida Vicrila (Vidriería y Cristalería de Lamiaco S.A) ha pasado por varias manos. En 1971 fue comprada por los grupos franceses Arc International y Saint Gobain. Diez años después Arc decidió hacerse con el 100% hasta que en 2009 abandonó su propiedad. A partir de entonces pasó a ser de capital nacional, pasando a tener su propiedad algunos directivos, lo cual garantizó la supervivencia de la empresa momentáneamente. La compañía llegó a tener una plantilla de 350 personas que finalmente se ha reducido hasta unas 290 personas.

La firma se dirige a varios mercados. Produce productos de vidrio para cadenas hoteleras, cadenas de restaurantes, empresas de catering, locales especializados,vicrila bares, etc dentro del sector horeca. En otro ámbito fabrica artículos para el ámbito del hogar para grandes superficies, cadenas de hiper, supermercados, tiendas especializadas, etc. Por último, trabaja  para clientes envasadores, transformadores y empresas no relacionadas con el sector del vidrio que usan este tipo de artículos para promocionar sus productos, como compañías dedicadas a la venta de vino, zumos, licores, cervezas y otros.

La decisión de Vicrila: concurso de acreedores para mantenerse a flote

En septiembre del año pasado la fábrica de vidrio entraba en concurso de acreedores después de acumular diversos fallos industriales, financieros, comerciales y modelos de negocio fallidos. Adoptaba esta fórmula con un pasivo de más de 70 millones de euros y con pérdidas de más de 50 millones de euros. Su inversión en internacionalización y en unos nuevos hornos, le salió bastante cara. Para Vicrila el concurso de acreedores era una manera de intentar salvar la compañía después de muchos baches. Sin embargo, las cosas se le han ido complicando.

Fruto de una gestión algo caótica incluso el director general Carlos Olabe llegó a dimitit. Vicrila entró en un estado agonizante donde ninguna oferta se acababa de concretar y se daba una gran tensión entre la dirección y la administración concursal.

Durante los meses siguientes se dio toda una sucesión de noticias y ofertas, mientras la situación de Vicrila se iba deteriorando poco a poco. El fondo de inversión Sainberg presentó una oferta que acabó retirando por las difíciles condiciones económicas que atravesaba la vidriera y las pérdidas previsibles que les tocaría financiar. La inversora lo explicaba así: “al no haberse producido aún la adjudicación provisional y después de un análisis profundo de la situación hemos decidido no prolongar el plazo y por tanto retirar nuestra oferta”.

Más adelante, en pleno proceso concursal el fondo de inversión Gestiber se comprometió a pagar 8 millones de euros para adquirir a la firma vizcaína. En julio la plantilla abogó por esta oferta puesto que pensaron iba a ser la única que garantizaría todos los puestos de trabajo a excepción de algunos de la alta dirección. La decisión estaba tomada pese a que iba a implicar una cuantiosa reducción salarial hasta 2020. Sin embargo, ese abono de Gestiber nunca llegó, con lo que la empresa vidriera tuvo que volver a buscar inversores como única opción para garantizar su supervivencia.

A finales de noviembre cuatro o cinco inversores han mostrado su interés por hacerse con la compañía, entre los que se pueden mencionar a Cambium y Sherpa Capital. El primero ya participó en la primera fase del proceso de venta. Otra posibilidad es la del fondo Cambium-Glasifai, que había mostrado su interés. Está previsto que durante el mes de enero se decida si Vicrila finalmente es adjudicada a uno de los inversores citados y puede continuar desarrollando su actividad.

Si tu empresa está en situación de insolvencia o atraviesa un momento complicado como le ha ocurrido a Vicrila, el concurso de acreedores voluntario bien gestionado puede ser una buena alternativa. Soy asesor de crisis y con ayuda de mi equipo en Dipcom Corporate estamos especializados en este tipo de procesos. Puedes ponerte en contacto conmigo mediante este formulario de contacto para resolver todas tus dudas.

Reportaje EL PAÍS

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