El crowdfunding demanda una legislación a nivel europeo

Dentro de las diferentes fórmulas que existen para obtener financiación alternativas al crédito bancario, el crowdfunding se ha situado como una de las más exitosas de los últimos años. Esta opción financiera, conocida también como micromecenazgo, es especialmente útil para las startup porque les permite obtener el respaldo de pequeños inversores anónimos, pero también de business angels e incluso de inversores institucionales.

En cualquier caso, conviene destacar que el micromecenazgo no tiene una sola forma, sino cuatro: las donaciones y recompensas (que ofrecen al mecenas una muestra o experiencia del producto o servicio a cambio de su apoyo), el crowdlending (préstamos a corto y medio plazo que ofrecen un determinado tipo de interés) y el capital equity (donde el inversor obtiene participaciones de la empresa, lo que conlleva más riesgos, pero también más rentabilidades).

Modelos y legislaciones

Una de las peculiaridades del crowdfunding es que carece de una legislación a nivel comunitario, por lo que cada país ha decidido regularlo como ha considerado oportuno. En general, las fórmulas más reguladas son las del crowdlending y el capital equity, aunque existen notables diferencias entre las normativas emitidas por unos países y otros.

Según el estudio ‘Crowdfunding en Europa: el difícil equilibrio entre regulación y mercado’, presentado recientemente por la Esade Law School, una armonización legislativa a nivel europeo permitiría agilizar las operaciones de micromecenazgo y las dotaría de una mayor seguridad, además de beneficiar a las empresas que operan en varios Estados miembros.

Además, el estudio destaca que ocho países ya han regulado el crowdfunding, encontrándose sistemas muy flexibles, como el de Reino Unido, y otros más rígidos, como los de Alemania o Italia. España también ha legislado en esta materia, con la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, siendo su principal peculiaridad la distinción entre inversores acreditados y no acreditados (a los que no se permite invertir más de 3.000 euros por proyecto y más de 10.000 euros por cada plataforma de crowdfunding).

financiación

Crecimiento dentro y fuera de España

Legislar en materia de micropréstamos se ha convertido en un asunto cada vez más necesario porque las cifras que maneja el sector no paran de multiplicarse año tras año. Por ejemplo, en la Unión Europea permitió a las startup recaudar más de 4.600 millones de euros en 2014 y 5.400 millones de euros en 2015, mientras que el volumen medio de captación en cada operación cerrada en España ha pasado de 100.000 euros en 2016 a 250.000 en 2017.

En nuestro país, las plataformas online de micromecenazgo más populares son Crowdcube, Crowd Angel, Socios Inversores o Capital Cell, cuyos proyectos suelen atraer a unos 100 inversores, que aportan alrededor de 2.600 euros en cada operación. En general, apoyan a las startup en sus fases iniciales y últimamente están muy interesados por los proyectos de emprendimiento vinculados al negocio inmobiliario, como la construcción y la rehabilitación de inmuebles.


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