Los concursos de acreedores no se reducen a pesar de la recuperación económica

Los españoles llevamos varios años escuchando que la crisis ya es cosa del pasado, pero lo cierto es que algunos datos nos recuerdan que la recuperación de la economía nacional no está tan consolidada como a veces nos dicen. Uno de esos datos es el número de concursos de acreedores contabilizados (lo que antes se llamaba suspensión de pagos), que suma tres trimestres consecutivos al alza según los datos publicados por el INE en su Estadística de Procedimiento Concursal.

Las cifras relativas al segundo trimestre de este año, que son las últimos que se han dado a conocer, recogen más de 1.400 concursos de acreedores, lo que supone un crecimiento del 4,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque no parece un incremento muy elevado, hay que tener en cuenta que se concentra en exclusiva en el ámbito de las empresas, que entraron en situación de concurso en 1.200 ocasiones (un 5,5% más), mientras que las familias obligadas a recurrir al procedimiento concursal se redujeron un 0,7%.

Las pymes, las peor paradas

En el pasado ya os he expliqué algunos de los problemas y fallos relacionados con los concursos de acreedores. Además, el procedimiento concursal suele afectar especialmente al eslabón más débil del tejido empresarial español, es decir, a las pymes y las microempresas. De hecho, el 30% de las compañías que actualmente se encuentran en esta situación no tienen ningún asalariado y el 60% tienen menos de seis. Además, la mayoría de estas empresas no supera los 250.000 euros de volumen de negocio, siendo mayoritariamente sociedades limitadas.

En nuestro país, el 60% de las nuevas iniciativas empresariales fracasa durante su primer año de existencia y solo el 10% celebra su tercer cumpleaños. Este elevado índice de fracaso de las empresas de nueva creación también se refleja en los datos relativos a los concursos de acreedores, ya que el 20% de las compañías concursadas se fundaron hace menos de cuatro años. Lo paradójico es que el porcentaje de empresas concursadas con más de 20 años de antigüedad se mantiene en las mismas tasas respecto a ejercicios anteriores, lo que corrobora la elevada mortalidad que arrastran, en general, las compañías españolas.

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Más voluntarios y menos necesarios

Existen dos tipos de concursos de acreedores, el concurso voluntario y el concurso necesario, cuyas diferencias ya definí en este artículo. Los voluntarios, que constituyen la inmensa mayoría de los que se declaran, crecieron casi un 5% durante el segundo trimestre de este año, mientras que los necesarios se redujeron un 2%. Esto es hasta cierto punto lógico, ya que presentar a tiempo el concurso voluntario evita riesgos graves de responsabilidad personal para el administrador. Y cada vez son más perseguidas las responsabilidades societarias en los administradores en este tipo de procesos.

Finalmente, cabría destacar que los sectores más afectados son la construcción y el comercio mayorista y minorista. Esto tiene también su explicación, ya que el comercio es un sector cada vez más competitivo y el sector del ladrillo aún no ha terminado de dejar atrás las dificultades que arrastra desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.


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Reportaje EL PAÍS

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