Las fintech e insurtech dan la bienvenida a las energytech

Hay pocos nichos de negocio que en tan poco tiempo hayan registrado un crecimiento tan espectacular. Nos referimos a las startup tecnológicas que han aparecido durante los últimos cinco o seis años en la industria financiera, las denominadas fintech (por la conjunción de las palabras finance y technology). Se estima que actualmente existen unas 15.000 empresas de este tipo en todo el mundo, que captaron 24.000 millones de dólares en 2016 y que ya acaparan el 25% de las inversiones anuales que recibe el sector financiero.

Las fintech son startup que se han desarrollado nuevos servicios que antes no existían en el mercado, como es el caso de herramientas y plataformas de inversión, gestoría o divisas, aplicaciones para llevar las finanzas personales o solicitar préstamos, etc. Por todo ello, permiten al cliente hacer cosas que antes no podía hacer, como conseguir financiación en muy poco tiempo y realizar inversiones de pequeña cuantía en diferentes activos. En España existen unas 240 (de las que aproximadamente 60 han surgido en 2017), que dan trabajo a 2.500 personas y obtuvieron una inversión conjunta de 130 millones de euros en 2016, lo que da idea de su pujanza.

Insurtech, las startup del negocio asegurador

Y no abandonamos la industria financiera, donde también ha surgido una variante de las fintech para el negocio asegurador: nos referimos al sector insurtech (de la suma de los términos ingleses insurance y technology). En este caso se incluyen compañías que han creado nuevos servicios para los clientes (como herramientas para el pago de indemnizaciones o los famosos comparadores de pólizas), pero también las que han desarrollado plataformas empresariales. Por ejemplo, capaces de predecir riesgos y oportunidades a través del big data.

Aunque el negocio insurtech no está tan desarrollado como el de las fintech, ya existen unas 70 compañías de este tipo en España. De su impulso se están ocupando en buena medida las propias aseguradoras tradicionales, que ven en estas pymes una forma muy rápida de ampliar su porfolio de servicios. De hecho, un estudio de la consultora PwC indica que el 14% de las compañías de seguros ya invierte en startup del sector insurtech o ha creado sus propias incubadoras o programas de desarrollo y aceleración.

Insurtech-fintech-energytech

Las energytech aún dan sus primeros pasos

Aunque todo el mundo habla de las empresas fintech y las insurtech, tampoco hay que olvidarse de los proyectos empresariales de base tecnológica que están apareciendo en la industria energética (y no nos referimos a las comercializadoras low cost, sino a proyectos de una complejidad mucho mayor). Y eso a pesar de las dificultades existentes para abrirse paso en un sector fuertemente regulado y cuya actividad es muy compleja, por lo que requiere de grandes inversiones. De hecho, esta es la principal razón por la que detrás de las energytech están, en la mayoría de los casos, las grandes compañías energéticas tradicionales.

Así, gigantes como Endesa, EDP o Repsol han lanzado en los últimos años herramientas de inversión en startup del segmento energytech  y programas de innovación abierta, con el objetivo de captar las mejores ideas del mercado e incluirlas en su oferta de productos. Gracias a estas iniciativas han proliferado startup especializadas en la eficiencia energética, la movilidad sostenible, la generación de energía eléctrica o su almacenamiento. Otros campos con una intensa actividad son los de las redes inteligentes, la domótica y la ciberseguridad.

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