Las principales diferencias entre leasing y renting

Algunos de mis clientes me siguen planteando dudas sobre las diferencias entre ambas herramientas de financiación, por lo que en este artículo intentaré explicar las características generales de ambas.

El renting y el leasing son dos herramientas que existen desde hace varias décadas, pero ha sido durante los últimos años, con motivo de la crisis, cuando se ha incrementado su uso a nivel financiero. En este sentido, tanto el renting como el leasing constituyen dos modalidades de alquiler a medio y largo plazo que las compañías han utilizado tradicionalmente para renovar sus flotas o para proveer de vehículos a sus directivos (los famosos “coches de empresa”).

Sin embargo, durante los últimos tiempos su uso se ha extendido también a otros bienes, fundamentalmente, maquinaria, equipos, instalaciones, e incluso mobiliario. Pero más allá de sus similitudes, existen notables diferencias entre leasing y renting. La más importante es que mientras el renting es una opción de alquiler pura y dura, el leasing puede funcionar como una forma de financiación alternativa a la bancaria que consiste en pagar una cuota por un bien que podremos terminar comprando.

Algunas similitudes

Pero antes de destripar las diferencias entre leasing y renting comenzaremos por los puntos en común entre ambos conceptos, que son numerosos y hacen que mucha gente tienda a confundirlos. En primer lugar, ambos mecanismos sirven para incorporar bienes totalmente nuevos para ser utilizados por compañías, y tienen importantes ventajas fiscales. De hecho, en España siempre han sido dos opciones muy populares entre la gran empresa, aunque en los últimos años también se han implantado en pymes, por la dificultad para adquirir equipos, bienes y vehículos por otras vías de financiación.

Los citados beneficios fiscales son otra de las similitudes entre ambas herramientas, ya que tanto las cuotas mensuales de un contrato de renting como la cantidad que se abona a la compañía arrendadora de un bien en régimen de leasing son fiscalmente deducibles. Además, el titular de ambos tipos de contrato tiene la posibilidad de prolongarlo una vez concluido el plazo del alquiler previsto inicialmente o de devolver el bien… Pero ahí acaban las similitudes.

renting

Múltiples diferencias

Pasamos ahora a explicar las principales diferencias entre leasing y renting, que no son pocas… Para empezar, en el contrato de leasing se establece que el arrendador tendrá la posibilidad de adquirir el bien una vez transcurrido el periodo de alquiler (pagando el valor residual que se determine), algo que no sucede en el caso del renting. Además, el leasing es un mecanismo más enfocado a empresas, mientras que el renting también lo pueden utilizar personas físicas (aunque por ahora no es una fórmula muy popular entre los españoles).

Posiblemente la mayor de las diferencias entre leasing y renting es  que esta segunda alternativa incluye los gastos relacionados con el usufructo del bien, algo que no sucede con el leasing. De este modo, el contrato de renting es más caro; por ejemplo, en un renting de un vehículo incluye tanto el pago de los impuestos relacionados con el coche como su mantenimiento, sus revisiones o la reparación de sus averías. Esto no sucede en el leasing, que normalmente se establece en periodos más largos que el renting.

He sido breve y conciso, pero si te ha quedado alguna pregunta, por favor, no dudes en ponerte en contacto conmigo a través del formulario de contacto de este blog.

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