Concurso culpable: qué es y cómo evitarlo

Concurso culpable

Una de las principales razones por las que las empresas (o mejor dicho, sus responsables) suelen recurrir a un gestor de crisis durante un concurso de acreedores es para evitar que sea calificado como culpable. Independientemente de quien lo haya solicitado, se califica concurso culpable cuando hay negligencia, fraude o alzamiento de bienes. Aquí no se evalúa quién ha solicitado el concurso de acreedores, sino si sus administradores han hecho todo lo posible para evitarlo.

Concretamente, el concurso recibe el calificativo de culpable cuando se resuelve que la insolvencia del deudor ha sido consecuencia de su irresponsabilidad o de la de sus representantes legales (si es una persona física) o de quienes han ejercido como administradores, liquidadores o apoderados durante los dos años anteriores a la declaración del concurso (si se trata de una persona jurídica). Y no solo se juzga a los titulares, sino también a los colaboradores necesarios que hubiesen actuado como cómplices.

¿Quién toma la decisión?

El encargado de calificar el concurso como fortuito o culpable es un juez. Lo hará al final de la llamada pieza de calificación, que es el momento judicial en el que se evalúa la actuación del deudor para establecer si su insolvencia ha sido fortuita (por ejemplo, por la mala situación del sector en el que opera) o culpable (esto es, como consecuencia de la actuación fraudulenta o dolosa de alguien).

Cualquier víctima de la insolvencia de la compañía puede ser parte en la citada pieza de calificación, es decir, lo es todo aquel que tenga un interés legítimo en conocer las causas de la mala situación de la empresa y lo argumentó por escrito. En todo caso, serán la Administración Concursal y el Ministerio Fiscal los encargados de determinar si el concurso es o no culpable.

¿De qué depende esa decisión?

Existen una serie de actuaciones que permiten al juez dictaminar el concurso culpable y que estamos hartos de escuchar en las noticias relacionadas con escándalos de corrupción: alzamiento de bienes, falsedad documental, apropiación indebida, doble contabilidad (o ingeniería contable)… La detección de cualquiera de estas prácticas hará que el concurso sea declarado culpable y, por tanto, que se actúe contra quienes las hayan cometido.

Además, existen otros motivos para que el concurso sea declarado culpable que no implican necesariamente mala fe por parte de los administradores, liquidadores o apoderados, pero sí una mala praxis profesional. Por ejemplo, no haber cumplido la obligatoriedad de solicitar el concurso en plazo y forma, escasa cooperación con el administrador concursal y el juez o no haber presentado las cuentas anuales de la empresa en alguno de los tres años previos a la declaración del concurso.

¿Y cuáles son las consecuencias?

Como hemos visto, los responsables del concurso culpable siempre tienen nombre y apellidos. Estas personas serán inhabilitados para administrar o representar bienes ajenos, personas y empresas en un periodo de dos a 15 años, además de perder cualquier derecho como acreedores, ser obligados a devolver todo aquello de lo que se hubieran apropiado de forma indebida, hacer frente a las indemnizaciones por daños y perjuicios y, si la empresa ha sido liquidada, podrían llegar a tener que cubrir total o parcialmente el déficit patrimonial generado.

Por todo ello, es fundamental que los responsables de una compañía cuenten con asesoramiento profesional para no verse implicados en un concurso de acreedores culpable. Incluso si has cometido alguna irregularidad o negligencia, en Dipcom Corporate disponemos de la experiencia y las herramientas necesarias para poder subsanar dichas irregularidades antes de que se produzca la pieza de calificación. De esta manera, salvaguardamos al máximo el patrimonio personal del empresario y de los administradores.  En Dipcom Corporate somos especialistas en concursos de acreedores y nuestros servicios de asesoría para empresas en crisis cuentan con un alto porcentaje de éxito en estos procesos. Si necesitas ampliar esta información, puedes contactar con nosotros a través de nuestro formulario de contacto de este blog o en nuestras oficinas. www.dipcom.es

Igor Ochoa
Asesor de crisis. Evita el concurso de acreedores culpable.
Concurso culpable: qué es y cómo evitarlo
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