Interim management en la política, el deporte y la empresa

Los españoles estamos bastante acostumbrados a la figura del responsable interino, esa persona llamada a asumir el timón del barco de una manera casi accidental, ya sea para un plazo y objetivo determinados o hasta que se le encuentre un sucesor. En términos políticos, nuestro país dio un ejemplo de interinidad al mundo el año pasado, al ser administrado por un Gobierno en funciones durante nada menos que 10 meses.

Pero podemos encontrar ejemplos de responsable interino en otros ámbitos, como por ejemplo, el deportivo. Hace apenas un mes, el italiano Cesare Prandelli daba la espantada como entrenador del Valencia CF, obligando al club a buscarle un sustituto de urgencia. El elegido fue Voro González, un hombre de la casa, acostumbrado a ese tipo de situaciones. De hecho, ya había ostentado el cargo de entrenador en funciones del equipo hasta en cuatro ocasiones anteriores…

La interinidad en la empresa

La figura del responsable interino es aún más común en el mundo empresarial, donde se conoce como Interim Manager. Al igual que ocurre en el deporte, las compañías también recurren a estos profesionales para reemplazar a otros directivos, pero también para situaciones aún más complejas, como refinanciar las deudas o liderar una fusión o reestructuración, ya que se trata de perfiles con mucha experiencia y que saben perfectamente cómo levantar un negocio en crisis.

Además, el Interim Management genera en el ámbito de los negocios menos incertidumbre que en la política o el deporte, ya que, por lo general, se contrata a estos directivos para la realización de proyectos determinados (de áreas en las que son expertos) y por un tiempo limitado. De hecho, su actividad como responsables de la compañía estará guiada por un protocolo que le dirá cómo debe actuar en cada momento y situación.

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Confianza del equipo

Uno de los problemas que suelen encontrarse los entrenadores interinos (de fútbol, baloncesto o cualquier otro deporte) es la dificultad para obtener el máximo compromiso de los jugadores durante el escaso tiempo en el que permanecen en el cargo (ya que será con el futuro entrenador con el que tendrán que ganarse la titularidad). Esta situación es diametralmente opuesta a la que viven los directivos en funciones, cuyas plantillas sí conocen cuánto tiempo estarán al mando y cuál es el objetivo por el que han sido contratados.

En algunas compañías, el responsable interino puede llegar a ser una de las últimas tablas de salvación antes de su entrada en preconcurso de acreedores, lo que supone otro aliciente para que los empleados se esfuercen al máximo por cumplir sus directrices… No obstante, su figura nada tiene que ver con la del liquidador, que es quien se ocupa de gestionar cierres de empresas.

Misión del directivo en funciones

Por lo general, se recurre al Interim Management para la dirección de procesos de fusiones y adquisiciones, la realización de cambios en algunos departamentos, la gestión de momentos de crisis, la planificación de estrategias de expansión e internacionalización o la profesionalización de una joven compañía que se encuentra en sus primeros años de vida.

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