¿Cómo funcionan las apps para reservar coche?

El próximo mes de marzo se cumplirá un año desde que las principales apps para reservar coche existentes en todo el mundo (Uber, Cabify y Car2go) operan legalmente en España. O mejor dicho, en Madrid, que es la única ciudad del país en la que actualmente podemos contratar los servicios de Uber y Car2go (Cabify también está disponible en Sevilla, Málaga, Valencia y Barcelona).

La más conocida de todas estas aplicaciones es Uber, entre otras razones, por la fuerte oposición con la que fue recibida hace un par de años por el gremio de taxistas, razón por la que un juez llegó a prohibir su funcionamiento en toda España a finales de 2014. Un año después, la justicia permitía de nuevo su funcionamiento, pero obligaba a que sus coches tuvieran la licencia necesaria para el transporte de personas, es decir, la de Vehículo de Turismo con Conductor (VTC).

cabify

A pesar de lo que a veces se cree, utilizar Uber o Cabify a día de hoy no supone incumplir ninguna norma. Hay quien define su actividad como alegal, pero lo cierto es que sus conductores son trabajadores dados de alta como autónomos, que abonan sus cuotas a la Seguridad Social y disponen de todos los permisos necesarios, incluido el mencionado VTC. En definitiva, ejercen una actividad que ya existía en España antes de la llegada de las apps para reservar coche: la del conductor privado o chófer.

De hecho, Uber o Cabify carecen de una plantilla de trabajadores propiamente dicha, son estos trabajadores autónomos los que deciden prestar sus servicios para estas empresas (algo que también pueden compaginar con otras actividades al margen de ellas). La gran diferencia que han introducido estas herramientas es que han multiplicado el número de usuarios potenciales de estos coches privados, lo que ha fomentado que muchos conductores se compren un vehículo y empiecen a conducir para Uber o Cabify.

Por tanto, la principal diferencia entre estos automóviles y los taxistas es que a los primeros no los podemos parar por la calle, sino que se supone que vienen a buscarnos desde su domicilio base. La segunda gran diferencia es el precio mínimo que nos cobrarán por utilizar el servicio: 5 euros en Uber y 6 euros en Cabify; mientras que la bajada de bandera en Madrid en el caso del taxi es de 2,40 euros de lunes a viernes y de 2,90 euros los fines de semana. Además, en el caso de estas apps, conoceremos de antemano el precio final para todo el trayecto.

Más allá de las tarifas, las apps para reservar coche suelen hacer gala de su marcado carácter ecológico. En este sentido, tanto Cabify como Uber presumen de tener flotas con bajas emisiones, mientras que la principal seña de identidad de Car2go es que todos sus coches son eléctricos. Esta última aplicación de car sharing se diferencia de las dos anteriores en que lo que se reserva desde el smartphone no es un conductor, sino un vehículo (que el usuario deberá conducir y aparcar en una zona previamente delimitada, siempre dentro de la zona Metropolitana).

Al margen de sus ventajas e inconvenientes, lo que resulta evidente es que todas estas apps para reservar coche están transformando la movilidad en las grandes ciudades, lo que afecta a los usuarios particulares pero también a las empresas (para las que Uber, Cabify o Car2go disponen de tarifas específicas).

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