¿Cómo aplicar el mindfulness en tu trabajo?

Abrir el email. Coger el teléfono. “Quedamos a las seis, sí, oye, luego hablamos, estoy en la oficina”. Otra vez refrescar el email. Tengo que terminar estos informes para empezar de una vez la siguiente tarea. Un mensaje en Facebook. ¿He apagado el gas? Una ojeada rápida a las noticias del día. ¿Llegaré a tiempo a entregar estos informes? ¿Y si no cumplo el deadline y me echan? ¿Y si, y si, y si? Vivimos en un entorno de constantes distracciones. No sólo las que aparecen a nuestro alrededor sino también las que nosotros nos creamos. Nuestra mente está constantemente creando respuestas a problemas que ni siquiera existen. Esto nos sumerge en una espiral de estrés, que  afecta a nuestro rendimiento. Según una encuesta de La Agencia Europea para la Seguridad y Salud Laboral un tercio de los trabajadores europeos afirma que ejerce poco o ningún control sobre su trabajo.

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Muchas empresas ya se están dando cuenta de ello. ¿Cómo combatirlo? Un método que gana cada vez más adeptos es el mindfulness. Se trata, básicamente, de dar importancia al momento presente. Centrarnos en el aquí y el ahora.  Más de 4.000 empleados de Google han pasado por el programa de mindfulness “Searchinsideyourself”. En la misma línea, miles de empleados han participado en los cursos de the “Awake@Intel programme”, que incluyen yoga y prácticas de mindfulness. Muchos de sus empleados, científicos puros y duros,  como en google, mostraron escepticismo en un principio, pero después reportaron los beneficios de este tipo de actividades. Incluso la firma Goldman and Sach ofrece seminarios de este tipo, por sorprendente que parezca. Lo interesante es que esta técnica adaptada a la empresa ayuda a las personas a detenerse, hacer una pausa y responder de manera más asertiva a los cambios. Esto implica entrenar la mente para vivir de forma plena el momento presente, justo lo contrario a lo que sucede en la reacción crónica del estrés. El entrenamiento desarrolla un alto nivel de conciencia, y nos permite salir del dichoso “piloto automático” y vivir en en el ahora.

Para conseguir tomar el control de forma sencilla, algunos consejos, son, por ejemplo, tomarse unos minutos por la mañana para plantearse objetivos claros. Otra idea es crear pausas. No se trata de estar quietos y dejarlo todo para “meditar”. Se trata más bien de reorientar nuestra atención en algo que estamos haciendo. Travis Bradberry, coautor del libro Inteligencia Emocional 2.0, sugiere redirigir la atención de nuestra mente a nuestro cuerpo, en algo tan sencillo como por ejemplo sentir nuestros dedos en el teclado o cambiar nuestra postura en la silla. Esto nos ayuda a interrumpir intencionalmente el ajetreo mental mediante la adopción de unos momentos de pausa, varias veces al día, con el objetivo de prestar atención al momento presente, al cuerpo. Otro consejo: según  la autora Sharon Salzberg es importante es evitar hacer varias cosas a la vez. Sí, acaba de un plumazo con el mito de que el multitasking aumenta la productividad. Para élla, es importante hacer cada cosa a su tiempo. Por ejemplo desaconseja actualizar nuestras redes sociales mientras tomamos café o responder a mensajes de texto mientras nos dirigimos a nuestra próxima reunión. Con ello podremos disfrutar de los pequeños momentos de nuestro día y a la vez entrenar  la mente para centrarse y enfocarse de lleno en la tarea que estamos realizando.

Una de las principales ventajas de esta herramienta es que se puede aprender fácilmente adquiriendo ciertos hábitos en nuestra rutina diaria. Buscar soluciones es importante, anticiparse a los problemas también, pero no debe estar reñido con centrarnos en el momento presente, y poner toda nuestra atención en las tareas que realizamos  de forma consciente y relajada. Esto no sólo nos ayudará fortalecer nuestra creatividad, nuestra toma de decisiones e incluso la creatividad, sino que también nos permitirá disfrutar del camino.