Gastos invisibles, los enemigos del ahorro

Suena el despertador por tercera vez. Ya no hay forma de retrasarlo cinco minutos más. Buenos días. Sí, son las 8 y llegas tarde. No vas al gimnasio antes de entrar a trabajar. Acabas de perder 50 euros, porque la semana pasada tampoco fuiste, ni la anterior. Sales pitando y el café te lo tomas abajo. 2 euritos. Y un croissant para el camino, que el desayuno es la comida más importante del día. Llegas al trabajo. A la hora de la comida te toca ir al bar de la esquina, no has podido preparar el dichoso tapper de ensaladilla rusa que tenías pensado dejar hecho el domingo anterior. No es que te pegues un festín, pero un menú de día no te lo quita nadie. 8 euros. Sales de trabajar y te tomas una caña rápida con un par de compañeros. 1,50 euros. Directo a buscar al niño al cole; se le antojan los cromos en el kiosco-no le vas a decir que no a la pobre criatura-  y de paso te llevas El país, porque no te gusta leerlo en digital. 2,50. Vuelta a casa. En total, en un día normal y sin muchos lujos has gastado alrededor de 15 euros, casi sin darte cuenta.

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Nos pasa a todos. Son los “gastos invisibles” también llamados gastos hormiga. Se calcula que el 66% de la población podría ahorrar algo de dinero a final de mes si se lo propusiera, es decir, si tuviera en cuenta estos gastos cotidianos. El problema es que a la hora de planificar el presupuesto mensual, no contamos con los comenómina. Puede ser una de las causas por las que más de la mitad de los españoles asegura que no dispone de suficiente dinero para ahorrar, según datos del INE. Nos fijamos en nuestra hipoteca o alquiler, en los gastos de luz y aguda, las facturas del móvil, la compra mensual. Sin embargo, la fuga que generan  el ahorro se escapa en pequeños gastos del día a día. Pero ¿qué sería la vida sin esos pequeños placeres,  como ese café, coger un taxi en vez del buho o hacer la compra en el super de al lado de casa aunque sea un poco más caro que del de dos calles mas allá, ¿no? Pues la vida sería parecida, algo descafeinada, pero llegaríamos a final de mes un poco menos apretados. En ese sentido, el cuarto estudio de Fintonic sobre los pequeños gastos de los españoles, 8 de cada 10 familias desconoce en qué partidas se gasta el dinero.

Si lo vemos en perspectiva, según el citado estudio, ir en coche a trabajar supone un gasto medio de 242 euros al mes, mientras que hacerlo en transporte alternativo sale de media por unos 60 euros al mes. Comer fuera de casa todos los días supone un gasto medio de 217 euros al mes, según la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI). Facua, el precio medio de una cerveza en España es de 1,46 euros: si se toma una cada día al salir del trabajo, suma un gasto medio de 33,58 euros al mes. Algunos gastos que se pueden exterminar para evitar las fugas de nuestro dinero, además de los citados, por ejemplo son las comisiones de las tarjetas de crédito o las suscripciones. Todo suma y a fin de mes todo resta. Quizá siendo un poco más conscientes de lo que gastamos podamos planificarnos mejor. Yo sólo lo dejo caer, ya en que gastar nuestro dinero es decisión de cada uno. ¿Un cafelito?

 

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