7 errores que todo buen líder debe evitar

Nadie dijo que liderar y gestionar equipos fuera fácil. Incluso los grandes líderes necesitan seguir ciertas pautas para motivar a sus empleados. No importa la experiencia que tengamos, siempre se puede mejorar.  Aquí os dejo siete errores bastante comunes que hay que evitar.

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Imagen: bergerleadershipblog.com

1. Desarrollar un culto a la personalidad. La función del líder es trabajar para su equipo, ya lo dijo, el  ensayista y político francés André Malraux “liderar es servir, ni más ni menos”. Sin embargo, hay jefes que piensan que todo gira en torno a ellos y siguen la vieja máxima de “o se hacen las cosas a mi manera o no se hacen”. No se trata sólo de tener autoridad, se trata de ser capaz de integrar distintas perspectivas y para eso es es importante aceptar críticas, estar abierto a opiniones y tomar notas de la misma.

2. No delegar. Todos hemos tenido alguna vez un jefe que quiere controlar cada mínimo detalles de lo que sucede en la empresa. Creen que pueden llegar a todo y no es así. No se trata de cargarse de trabajo y de supervisar hasta mayor nimiedad, de esa forma el mismo jefe pierde el tiempo que podría invertir en tareas más importantes y sus empleados sienten que no tiene ninguna responsabilidad. Es importante delegar de forma inteligente, asignar a los miembros del equipo tareas según sus áreas de interés y sus conocimientos. También hay que dejar que ellos mismos se ofrezcan voluntarios. Esto es una prueba de que tenemos confianza en ellos.

3. No reconocer los pequeños logros de sus empleados. Cada logro cuenta, cada logro debe ser aplaudido, por pequeño que parezca. Los grandes éxitos son la suma de pequeños logros. ¿Por qué no recompensar a nuestros empleados cuando hacen las cosas bien? Eso les motivará a proponerse nuevas metas.

4. No conocer a tu equipo. Los buenos líderes son personas accesibles, cercanas. No puede dar la impresión de que están en otra dimensión. Es importante que un líder se tome tiempo en conocer a los miembros de su equipo, al menos a los que trabajan directamente bajo su supervisión. Preguntar sobre sus pasiones, su familia, organizar convenciones o actividades de equipo son formas de conocerse mejor. Decían recientemente en la revista Forbes, que cuando los equipos se conocen y confían unos en los otros pasan grandes cosas. En ese caso, hay que dar ejemplo y mostrar que somos los primeros que creemos en los valores del compañerismo y camaradería.

5. Dejar pasar los errores. Los errores, sean más o menos graves, hay que corregirlos. La principal razón no es sólo que lastran la productividad de la empresa, sino que el pasarlos por alto de forma sistemática lastra la motivación de los empleados. Si no se muestra que los errores tienen consecuencias, los trabajadores acabarán rindiendo por debajo de sus posibilidades, con la sensación de que da igual, que el resultado es el mismo.

6. Desalentar la innovación. La innovación nace cuando se permite a los empleados desarrolla sus propias ideas, cometer errores (si, hay que corregirlos pero hay que asumir que a veces son inevitables) y aprender de ellos. Precisamente esos errores son una parte esencial de la experimentación y la antesala de la innovación. Sea claro sobre en qué proyectos se pueden intentar cosas nuevas  y no sea excesivamente cerrado.

7. Dejarse arrastrar por la tiranía de lo urgente. Los líderes que se pasan la vida pagando pequeño fuegos, se olvidan de lo más importante, prestar atención a las personas. Hay que evitar distracciones absurdas y tener una visión global de nuestro negocio. Lo más importante es el capital humano, hay que cuidar el talento.

 

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