¿Qué es el salario emocional y por qué debería interesarte?

En enero de este mismo año el cofundador de Twitter, Jack Dorsey, presentó su dimisión. También lo hicieron otros tres altos cargos, entre ellos, el responsable de recursos humanos, la responsable de medios de comunicación, o el ingeniero jefe. Todos ellos dieron como razón motivos familiares. Alegaron la necesidad de pasar más tiempo con los suyos después de años de duro trabajo. Sí, esto es una buena excusa para los medios, y puede que en parte se deba al declive de la compañía, pero me parece importante que hayan alegado estas razones. Es un ejemplo de cómo el talento se puede evaporar, incluso en los puestos más altos. Incluso en las compañías top. Y de como hay que hacer todo lo posible para retenerlo.

Las empresas están empezando a darse cuenta de que necesitan cuidar el talento a largo plazo. Según un estudio de Halogen and Cranfield University, una de cada tres organizaciones en Estados Unidos va a implementar una estrategia de gestión de talento en el próximo año. El salario emocional es un buen comienzo. Es un término que está muy de moda. Suena bien. Tiene sex appeal, como tantos otros que se utilizan el mundo del coaching. Pero, ¿a qué se refiere exactamente? y lo que es más importante, ¿se pone realmente en práctica?

El salario emocional es una retribución basada en el desarrollo profesional de los recursos humanos al margen del aspecto económico. Es una forma de retener talento. Ese talento que tanto necesitamos las empresas, y que, a pesar de las altas cotas de paro es muy difícil encontrar.

Hay que asimilar de una vez por todas que los estudiantes recién salidos de la universidades y en general, los trabajadores de la generación millennial son candidatos muy diferentes a generaciones anteriores. ¿Por qué? Porque tienen otra concepción del mercado laboral. Estamos antes profesionales que quieren crear un cambio en su empresa,  quieren sentirse valorados, pero a la vez necesitan un entorno flexible para desarrollar sus capacidades. Y a esto añadimos un cierto control sobre su vida laboral.

Estos factores acabarán siendo más importante que el motor económico. Y si no, al tiempo. Antes, las empresas ofrecían una buena retribución económica, un terminal gratuito y tickets restaurante. Pero el salario emocional engloba otras cosas, como la flexibilidad de horarios, las facilidades para conciliar la vida familiar y laboral o el reconocimiento al trabajo bien hecho.

Invertir en la retención de talento

“¿Cómo puedo empezar a implantarlo en mi compañía?” os estaréis preguntando. De muchas formas. Por ejemplo, optando por los contratos indefinidos, ser flexibles con las bajas por maternidad y paternidad, ubicar a los empleados en puestos o cargos compatibles con sus conocimientos habilidades y destrezas, es decir  con estrategias de rotación y promoción, entre otros aspectos.

Unos de los activos más importantes es el tiempo. Si puedes dar a tus empleados un viernes libre, te lo agradecerán. Por supuesto, esto a veces no está en nuestras manos, pero se puede ajustar el trabajo, por ejemplo con un modelo  basado en objetivos y no en horas. Si un proyecto ha tenido éxito, quizá se pueda premiar al trabajador saliendo antes el día siguiente.

Es importante implantar técnicas como la evaluación del desempeño. Este instrumento se utiliza para comprobar el grado de cumplimiento de los objetivos propuestos a nivel individual. Con ello, se consigue una medición objetiva e integral de la conducta profesional y el rendimiento o el logro de resultados. La evaluación de desempeño genera una comunicación constante entre jefe y colaboradores para mejorar el desempeño del trabajo de ambos. Os aseguro que todos los empleados necesitan recibir feedback, para sentirse motivados y valorados. De lo contrario, no durarán mucho en  nuestra empresa.

En definitiva, establecer la cultura de la “performance”. Dentro de la misma importa mucho el diálogo constante, también a través de canales informales. Y por supuesto, abrirse a nuevas formas de empleo, como el teletrabajo. Por ejemplo, si uno de nuestros trabajadores necesita, por motivos personales, desplazarse a su ciudad natal unos días, es posible que pueda trabajar desde casa, siempre y cuando dejemos muy claras cuáles serán sus tareas y de qué forma se ejercerán a distancia. Esto puede parecer utópico en nuestro país, con empresas que están todavía en un escenario post crisis y tienen otras cosas de las que preocuparse, pero es el camino al que nos dirigimos. Y cuanto antes entendamos el cambio, más talento podremos contratar y retener. En DIPCOM CORPORATE. SL,  lo sabemos. El talento es el motor de nuestra consultora. Debemos cuidarlo.

 

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