¿Por qué el crowdlending no es como el crowdfunding?

El crowdlending es un nuevo concepto que tuvo su nacimiento a raíz del éxito del crowdfunding. Lo cierto es que el crowdfunding ha tenido tanta repercusión a escala mundial que ha logrado que otras formas de financiación colectiva pasen muy desapercibidas. Y ese mismo es el caso del crowdlending. Este nuevo concepto consiste en poner en contacto a pequeños inversores con empresas o emprendedores que tienen un proyecto en mente. Los inversores pagan una cantidad, a su gusto, a la empresa con el fin de que este dinero le sea devuelto más adelante. De esta manera, la empresa recibe un préstamo sin intermediarios, es decir, sin tener que pasar por el banco.

Desde luego, esta técnica de peer-to-business tiene cosas realmente interesantes, aunque también tiene sus pequeños inconvenientes, obviamente. Por ello, vamos a intentar desentrañar algunos de los pros y contras con los que cuenta esta nueva tendencia empresarial.

Diferencias con el crowdfunding

El crowdfunding es una técnica que se utiliza habitualmente, solo que de manera algo altruista. El socio de crowdfunding se convierte en socio o “mecenas” realizando un donativo que no le tiene por qué aportar beneficios. Aún así, una donación de crowdfunding puede suponer ciertas ventajas para el socio una vez realizado el proyecto que se quiere elaborar. Por poner un ejemplo, si un mecenas le da dinero a un grupo de música para que este grabe un álbum, este individuo podría recibir una copia gratis del CD o entradas para un concierto. Sin embargo, nunca recibiría el dinero invertido, por no hablar de los intereses. Por tanto, en esta técnica lo que importa es encontrar un mecenas altruista que crea en un proyecto, no que quiera sacar rentabilidad con el préstamo. Y ahí reside la principal diferencia con el crowdlending.

El inversor de crowdlending no solo espera recibir la cuantía invertida, sino que además querrá cobrar los intereses de este préstamo. El camino para iniciarte como prestamista crowdlending se encuentra en internet. En la web podrás encontrar diversos portales que ponen en contacto a las empresas con los inversores, tales como Arboribus, Grow.ly, Crowdlending.es o E-Crowd. Estas plataformas online recogen decenas de proyectos, previamente analizados, que necesitan una inversión inicial.

Uno de los problemas del crowdlending reside en el miedo a la incertidumbre. Esta es la razón por la que algunos inversores no se deciden a negociar grandes cantidades. Lo cierto es que los bancos adoptan un rol de intermediarios en los que asumen parte del riesgo de la operación. Sin embargo, no contar con los bancos simplifica enormemente el proceso de financiación. Pero, a cambio, la plataforma de crowdlending se lleva una pequeña comisión.

Hay que remarcar que este método de peer-to-business, aún poco frecuente en España, lleva ya una década operando en EE.UU y Gran Bretaña. A pesar de que no existen cifras oficiales, se estima que a lo largo del año 2014 se prestaron 20 millones de euros en España a través del crowdlending. A lo mejor no suena del todo mal esta cifra, pero es una cantidad muy pequeña si la comparamos con los 2.000 millones de euros que circularon en Reino Unido gracias a esta técnica. Y suena más baja aún cuando la comparamos con los 5.000 millones que gestionó Lending Club, la compañía puntera del sector en EE.UU.

El proceso de crowdlending es medianamente sencillo. El empresario se pone en contacto con la plataforma y le presenta el proyecto, definiendo a su vez la cantidad que necesita para poder cubrirlo. La plataforma estudia y analiza los riesgos y la solvencia del prestatario. Finalmente, si el proyecto pasa la pueba, se publica. En el caso de Arboribus, el prestamista escoge las empresas, el importe y el tipo de interés al que se quiere ceñir. Se subastan las mejores ofertas de los inversores y, si la empresa acepta el préstamo, lo devuelve en cuotas mensuales.  En Grow.ly, por ejemplo, piden como requisito que la empresa lleve ya dos años en funcionamiento, supere los 200.000 euros anuales de facturación y no tenga alarmas de impagos.

Hoy en día cambia rápidamente el mundo empresarial. Las nuevas técnicas de financiación pueden resultar un verdadero filón para muchos empresarios. De hecho, muchas PYMES huyen despavoridas de los créditos bancarios y se sumergen en el incipiente mundo de la financiación alternativa. Y no es de extrañar. Por ello, estas técnicas de financiación colectiva no son del agrado de las grandes corporaciones bancarias.

Tal y como siempre recomiendo, hay que renovarse a la velocidad que lo hace el mundo, y mucho mejor si lo hacemos buscando maneras de operar de forma low cost. Pero, recordad, hay que estudiar bien el terreno antes de actuar porque no es oro todo lo que reluce… y no todo lo nuevo es bueno siempre.


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