Acelerar tu startup o morir en el intento. Los dos únicos caminos del emprendedor

En física, un acelerador de partículas es un dispositivo de grandes proporciones que acelera partículas subatómicas a altísimas velocidades. Después, impactan contra un objetivo, o mejor dicho, colisionan con otras partículas. Nunca supe mucho de física. Pero le pongo forma y nombre de startup a esas partículas, impulsadas por aceleradoras e incubadoras. No chocan literalmente, aunque compiten en un entorno inestable (que casi viene a ser lo mismo). Son volátiles. Todo mantiene un ritmo vertiginoso en este ecosistema tecnológico.

En 2025 habrá 1 billón de emprendedores en todo el mundo, según datos del Índice Kaufman de actividad empresarial. Teniendo en cuenta que hace años sacar al mercado una propuesta extraordinaria podía costar fácilmente un millón, tardando años en culminar, y que ahora un grupo de ingenieros puede sacar adelante auténticas genialidades en meses, no parece una cifra tan exagerada.

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Es lógica aplastante, cuántos más emprendedores, más competencia a la hora de encontrar recursos como capital, mentores, expertos, inversión, conocimientos, personal cualificado, etc. Y ahí aparecen las incubadoras y aceleradoras de startup, que siguen un poco la ley del más fuerte, es decir, sólo las mejores propuestas cogen velocidad. Según las estadísticas, en nuestro país las aceleradoras seleccionan en torno al 7% de solicitudes que reciben.

Son tres los ejes que se entrelazan en este modelo: emprendedor, inversor y mentor. Es un juego ganador-ganador. El emprendedor necesita un apoyo que le de aliento para poder dedicarse en cuerpo y alma a su proyecto. Y no hablo únicamente de la financiación (me crean o no, no es  lo más importante). Los inversores, por su parte, quieren un buen rendimiento de la inversión. Pero eso no viene solo, al contrario, aparece con proyectos brillantes. Y aunque en la actualidad todo va más rápido, los proyectos brillantes siguen necesitando tiempo para incubar. Al menos unos meses. Por eso, las incubadoras y aceleradoras no sólo son buenas para el emprendedor, también les dan una garantía a los inversores en ese “viaje” que es la iniciativa empresarial, reduciendo el riesgo de fracaso.

Por último, los mentores, son la pieza clave del puzzle. Son expertos en áreas específicas que ofrecen apoyo, conocimientos y experiencia a la startup. Y contactos. ¿He dicho ya que los contactos valen más que el dinero? Además, aportan una visión externa cualificada y objetiva. Conocen los errores habituales del emprendedor junior y las buenas prácticas. Según un reciente informe, en EE.UU. las startup que cuentan con un mentor entre sus filas consiguen hasta 7 veces más financiación y crecen hasta 3 veces más rápido que las que no lo tienen.

No es que insinúe que formar parte de una aceleradora sea llegar y besar el santo o que estemos ante un factor indispensable para triunfar, pero, sin duda, se posiciona como una ayuda valiosa que cuenta con todas las variables necesarias en esta ecuación. Aumenta considerablemente las probabilidades de triunfar del emprendedor. Y es que sólo el hecho de que nuestra idea haya destacado en un mercado tan competitivo potencia la imagen de marca, la visibilidad y el reconocimiento.

Ahora, depende de su situación,  de la fase en la que se encuentren y de sus necesidades, las diferentes compañías o potenciales empresas pueden optar a las incubadoras o a las aceleradoras. Son términos que a veces que se confunden. Para que nos hagamos una idea, las incubadoras ofrecen servicios más prácticos. Su función consiste en fomentar programas de creación de negocios, aportando un espacio físico en el que empezar y prestando apoyo técnico y jurídico. Las aceleradoras van un paso más allá; su objetivo principal es convertir empresas, que ya son una realidad, en negocios rentable. Las dos son necesarias. Incluso, son en muchos casos, complementarias. Por poner un ejemplo (no hace falta irse muy lejos, en Vizcaya) KBi digital ofrece primero servicios de incubadora y después, si la cosa prospera, aceleración de la startup. Este es el camino a seguir. Nos guste o no, a las compañías tecnológicas más les vale empezar con fuerza o morir en el  intento. Como las partículas.


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Imagen: http://archive.rusbase.com/

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