Hay vida después de un concurso de acreedores

El concurso de acreedores no debería ser sinónimo de quiebra. De hecho, uno de los objetivos que fija la Ley Concursal es intentar ante todo que la empresa pueda continuar con su actividad, recurriendo a la liquidación de la misma solamente en casos excepcionales. Entonces, ¿por qué las estadísticas coinciden en señalar que alrededor del 97% de empresas que están en concurso de acreedores acaban en liquidación?

Algo se está haciendo mal. Principalmente tres cosas: se entra (muy) tarde en el concurso de acreedores, se aborda sin garantías y sin una gestión correcta. Muchos empresarios prefieren engañarse a sí mismos antes que afrontar este proceso. Y es que, hay un claro estigma que paraliza, que nos hace mirar para otro lado.

Por supuesto, el concurso no es una opción deseable para ninguna empresa y hay numerosas medidas para no llegar al mismo. De hecho, están disminuyendo (llevamos 21 meses de descensos en tasa interanual, según datos de la agencia española de calificación Axesor), pero aún hay compañías en crisis que no saben que pueden cogerlo como una bocanada de aire para ajustar las cuentas y volver a empezar de nuevo.

Lo importante es que una vez vemos un horizonte complicado hay que ser realistas y afrontarlo. O siendo claros, hagámoslo, sobre todo, cuando no hay liquidez (no me canso de decirlo, todas las empresas nacen y mueren por la caja). Crear confianza con los acreedores y proveedores es clave, como lo es que  los bancos tengan una visión más amplia en cuanto al crédito para las empresas que pasan por esta situación. Pero todos estos factores se enmarcan dentro de una premisa sin la cual no sirven de nada: el manejo de los tiempos.

En DIPCOM CORPORATE nuestra experiencia nos muestra lo contrario a lo que cuentan las estadísticas. Hasta el momento nuestro equipo nunca ha fracasado en la gestión de un concurso de acreedores. A través de nuestro asesoramiento jurídico, financiero y de gestión, la empresa hará la apuesta definitiva por su continuidad. Para desmontar mitos y acabar con los miedos, a continuación aclaro algunos conceptos que pueden servir de ayuda aquellos que estén pasando por una situación complicada.

Documento adjunto: Gestión de Crisis en tu empresa. Como te puedo ayudar.

La importancia de adelantarse a los acontecimientos

No es lo mismo acogerse a la Ley Concursal cuando te das cuenta de que no vas a poder hacer frente a las siguientes nóminas que cuando llevas 6 meses sin pagar a tus empleados. Tampoco es lo mismo acogerse de forma voluntaria o empujado por tus acreedores. Lo primero que debemos saber es que si el concurso se presenta de forma voluntaria hay varias ventajas o facilidades para los empresarios. Me explico, si el deudor presenta voluntariamente la solicitud de concurso no pierde sus facultades de administración, mientras que de lo contrario, este puede ser solicitado por sus acreedores, perdiendo el control de la compañía, que pasa a la administración concursal. Presentar el concurso no implica rendirnos, no es tirar la toalla. Todo lo contrario, se trata de un ejercicio de responsabilidad y voluntad para solucionar problemas.

En estos casos, la empresa necesita una reestructuración operativa y redimensionamiento profundo de la de deuda. Por lo tanto, si presentamos nosotros mismos el concurso de acreedores evitamos responsabilidades posteriores y nos da tiempo para preparar una Propuesta Anticipada de Convenio (PAC).

El preconcurso

La PAC es una propuesta que se presenta a los acreedores para llegar a un acuerdo sobre el pago de las deudas. Este convenio se realiza durante el periodo de preconcurso. Una de las vías abiertas por la legislación vigente en la que se concede a la empresa que lo solicita un “tiempo extra” para arreglar su situación de insolvencia sin tener la necesidad de entrar en concurso de acreedores. En la práctica las empresas que solicitan el preconcurso ganan un valioso tiempo para arreglar su situación económica y financiera, mediante la reestructuración de la compañía y para la obtención de una Propuesta Anticipada de Convenio.

Concurso abreviado

Algunas compañías, sobre todo las PYMES, pueden acogerse también al concurso abreviado en casos en los que se dé una de las siguientes circunstancias: que la lista presentada por el deudor incluya menos de 50 acreedores, que la estimación inicial del pasivo no supere los 5 millones de euros o que la valoración de los bienes y derechos no alcance los 5 millones de euros. Esto implica una serie de ventajas adicionales como la reducción de los plazos del concurso a la mitad y la reducción de los costes, puesto que ya no es necesario convocar una junta de acreedores y sólo se designará un administrador concursal, en vez de los tres necesarios en el concurso ordinario.

Concurso culpable y protección del patrimonio

A pesar de las ventajas del concurso voluntario quiero dejar claro que el hecho de no instar el concurso no es un acto ilícito en sí, ni implica necesariamente que se vaya a declarar el concurso culpable -aunque en algunos casos la ausencia de comunicación a las autoridades, es considerada como un indicio de que la insolvencia ha sido ocultada e incluso provocada-. Un concurso es calificado como culpable cuando ha mediado dolo o culpa grave por parte de los administradores, pero esto es una minoría, solo se han dado centenares de casos en los últimos años.

Ahora, eso sí, recordemos que si dos meses antes de presentar la solicitud de concurso se venden bienes con el fin de salvar el patrimonio personal, se incurrirá en un delito de alzamiento de bienes y, por tanto, el concurso será declarado culpable. Hay otras formas de proteger nuestro patrimonio personal-familiar, como ya escribí recientemente. La principal: separar nuestro patrimonio personal del de nuestra empresa.

Reducción de plantilla

En cuanto a la reducción de plantilla, es obvio que si al presentar la solicitud de concurso sabemos que vamos a liquidación, es conveniente hacer un ERE, pero, por el contrario, si la empresa va a continuar con su actividad, hay que estudiar si se tiene que reducir plantilla o no. Es una decisión complicada que requiere una negociación directa con los empleados para llegar a una solución satisfactoria para todos, dentro de la gravedad de la situación.

Asesoramiento  de profesionales

En ambos procesos, preconcursal y concursal, es aconsejable contar con una serie de expertos que asesoren a la empresa en todas sus fases: antes (preparación), durante (supervivencia) y después (salida). También es importante llevar a cabo la planificación de la reestructuración organizativa y operacional de la empresa y  el análisis de viabilidad, así como la negociación directa con los acreedores y todas las partes implicadas en el preconcurso para remontar la empresa y evitar su liquidación. Cómo dice el dicho, todo problema tiene solución, sino, no sería un problema. De nosotros depende elegir el tipo de solución que tomamos para nuestro negocio y nuestro equipo.

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