Ventajas del outsourcing financiero

Supongamos que somos una startup en su fase inicial. Tenemos una idea brillante y vamos a sacarla adelante. Somos auténticos genios. Seguro que somos fuertes en muchos aspectos, pero ¿Qué pasa con la estrategia financiera, la administración o los recursos humanos? Las finanzas no tienen por qué ser parte de nuestro área de conocimiento ¿Estamos realmente preparados para gestionar el día a día de la puesta en marcha de nuestra compañía? ¿Y para gestionar la contabilidad y la planificación financiera?

Y ahora suponemos que somos una empresa en expansión, que tenemos mucha actividad, que han crecido las ventas. Todo va bien, pero a un ritmo tan acelerado que necesitamos un profesional financiero para supervisar nuestras finanzas. ¿Cómo sabemos a quién contratar para dar en el clavo? ¿Es momento de consumir nuestra energía en ello?

Por último, existe otro caso, un poco menos agradable, en el que somos aquella mediana o pequeña empresa que está atravesando periodo de crisis. Nuestra negocio necesita ayuda urgentemente. Queremos lanzar un SOS pero hay que priorizar y optimizar recursos, por lo que quizá no podemos contar con un director financiero de perfil alto en plantilla.

En estos tres ejemplos queda claro que hay que llenar los vacíos en diferentes áreas de la compañía cuanto antes. Sin embargo, el  equipo, tiene que centrarse en el desarrollo de productos y servicios, en generar ingresos o en el peor de los casos, en no generar pérdidas. Los recursos internos de las empresas deben centrarse en sus competencias principales, no en estas tareas secundarias. Y aquí es donde entra el outsourcing financiero o la externalización. Esta tendencia se está consolidando cada vez más en todo el mundo. El propio concepto ha evolucionado, con un notable incremento del compromiso por parte de las compañías para desarrollar proyectos por objetivos .

Se trata de subcontratar servicios con el fin de ahorrar costes, ganar flexibilidad y mantener los recursos financieros enfocados a donde más se necesitan, es decir, al crecimiento de nuestro negocio. Pero no hablamos sólo de ahorrar en gastos de personal, hablamos de que en muchas ocasiones la externalización de servicios financieros corresponde a un mayor nivel de competencia y capacidad. Hay profesionales de muy alto nivel en este sector.

Una tendencia en auge

A medida que el mercado madura, compañías de diversos sectores están explorando nuevas ideas y buscando respuestas para agilizar y profesionalizar los procesos de finanzas y contabilidad. Ejemplo de ello es que, si hace unos años sólo las grandes multinacionales prestaban atención a la externalización de sus servicios, ahora las pequeñas y medianas empresas también quieren formar parte del juego, reclamando soluciones específicas para problemas concretos. El outsourcing suele dar una ventaja competitiva a estas empresas, ya que les permite aumentar de forma flexible la productividad en todas las áreas de su negocio

En estos casos cada vez hay más empresas que subcontratan a un CFO (Chief Financial Oficcer) o lo que es lo mismo, un director financiero. Se requiere un director que lleve la contabilidad y dirija al equipo sobre todo cuando se facturan más de 250.000 euros al año, aunque esta es sólo una cifra orientativa. Como ya hemos comentado también es importante incluso cuando no hay ingresos significativo o en etapas iniciales. Dependiendo de sus necesidades, un director financiero puede ser capaz de aliviar problemas financieros de flujos de caja, liquidez, presentación de informes, gestión de deudas, fusiones y adquisiciones, negociaciones y liquidaciones de renta variable y de deuda, atención a procesos de auditoria, etc.

Puede darse el caso de que nuestra situación financiera no nos permita contratar un director financiero y tampoco solicitar los servicios de interim management. Aún así necesitaremos apoyo financiero; por lo menos, necesitamos ayuda con la contabilidad del día a día y con  el cumplimiento normativo. Esto también se puede subcontratar.

A pesar de que esta práctica está cada vez más extendida, aún existen ciertas reticencias; un reciente estudio de la Association of Chartered Certified Accountants (ACCA) destacó que las compañías que externalizaron los servicios financieros declararon que estaban seguras de reducir los costes, pero pagando el precio de perder el control de su empresa. Sin embargo, al ir viendo que los costes se reducían, también vieron como aumentaba la calidad, porque el dinero y el tiempo se podía centrar en el desempeño. Al final, las empresas que comenzaron mostrando escepticismo comprobaron que su control sobre este área también iba en aumento.

Otra de las dudas que a menudo surgen a los directivos es si a los empleados de la empresa les motivara especialmente que algunas actividades sean externalizadas. En estos casos, hay que mantener informado al personal en todo momento y explicar bien las decisiones. Debemos ser claros.

Por otro lado, es importante que la empresa de outsourcing con la que trabajemos disponga y presente sistemas y procesos de control de calidad que garanticen dicha dedicación y calidad de servicio. Así nos ahorramos mal entendidos o incluso engaños.

Hay que dejar claro que externalizar un servicio no significa que desaparezca o que no volvamos a saber de él. No se va a volatilizar. En nuestro caso se trata de un servicio colaborativo. En Dipcom Corporate contamos con expertos independientes que se encargan de planificar y controlar de forma permanente la “salud financiera” de la empresa, codo con codo junto al empresario, ayudándole a tomar las decisiones necesarias para garantizar el equilibrio financiero en el corto, medio y largo plazo.

La externalización en el siglo XXI no se trata sólo de ahorro de costes; es una herramienta estratégica que está transformando la economía global.

Imagen: piensagram.com

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