El fenómeno Big Data, mucho más que información

Si a día de hoy alguien se acercara a mi y me dijera, oye, Igor, ¿en qué puedo invertir para mejorar el rendimiento de mi empresa? Mi respuesta sería clara: Big Data. Sin pensármelo. Es el petróleo de nuestra era, le diría. Una tendencia en alza. Y si no lo viera claro, le haría considerar la adquisición el pasado año de WhatsApp por Facebook, por la diminuta cantidad de 19.000 millones de euros. ¿Por qué estuvo Zuckerberg dispuesto a pagar miles de millones a una compañía de mensajería móvil? Demografía y datos. Casi nada.

Como recientemente publicaba la revista Forbes, “Big Data se trata de mucho más que la correlación de tablas de bases de datos y la creación de algoritmos de reconocimiento de patrones. Se trata de dinero y poder”. No es de extrañar que en el Foro Económico Mundial, celebrado en Davos se denominara la información como una nueva clase de activo económico homologable al dinero o al oro.

El Big Data se refiere a sistemas informáticos basados en la acumulación de datos masivos usados para identificar patrones recurrentes dentro de esos datos. Pero, esperen. Antes de hablar de sus ventajas, quiero especificar que Big Data no sólo es poder, también debe ser ética. No comprometer la identidad de los usuarios es esencial. Según la legislación comunitaria, los datos personales solo se pueden recabar legalmente si se cumplen unas estrictas condiciones y se utilizan para un propósito legítimo. Por eso, si alguien quiere invertir, su empresa debe conocer al dedillo los cambios en las legislaciones impuestas por la Unión Europea y en nuestro país por la LOPD, respecto a la protección de datos y la forma en la que deben ser almacenados.

Infinitas posibilidades

Teniendo esto en mente, imaginen las posibilidades de contar con el análisis de un conjunto enorme de datos en sus manos. De forma muy resumida diremos que se pueden predecir condiciones futuras, audiencias o tendencias, mejorar las condiciones del servicio al cliente y detectar mejoras en nuestros productos.

Lo saben la mayoría de las compañías, no sólo las gigantes anteriormente mencionadas. De hecho, el 73% de las empresas ya invierten o piensan invertir en Big Data en los próximos dos años, de acuerdo a un reciente estudio elaborado por la consultora Gartner. El estudio revela, además, que las empresas que no pensaban invertir en esta tecnología están cambiando de opinión. Sea como fuere, lo cierto es que en este momento algunas compañías gastan muchísimo y otras destinan sólo una pequeña parte de su presupuesto en este tema. Las corporaciones norteamericanas lideran la inversión, pero es un sector creciente en todo el mundo.

Los sectores que más invierten se relacionan con las telecomunicaciones, el turismo, las finanzas, la investigación o el área comercial. Ciertamente estos sectores son los que más pueden beneficiarse de proyectos de análisis de grandes volúmenes de no estructurados.

De hecho, a mi parecer, una de las aplicaciones más interesantes que puede tener el Big Data es la predicción de tendencias comerciales. Por ejemplo, las empresas de telecomunicaciones podrán conocer cuando un cliente está descontento o cuando podrá estarlo, por lo que se trabajará en anticiparse a las discrepancias para no perder a dicho cliente. También los productos que nos ofrecen al navegar a través de una web de compras online y que concuerdan con nuestros gustos o preferencias. La llamada “targetización” o capacidad de dar un mensaje relevante a cada persona o a la audiencia en cada momento.

Se buscan expertos

Los beneficios de Big Data son aplicables a todos los sectores interesados en mejorar la experiencia de cliente y mejorar la eficiencia de los procesos de negocio. Y no quiero abrumarles con más datos, pero hoy el tema va de eso. La inversión en servicios Big Data será de 132.000 millones de dólares a finales 2015, lo que generará unos 4,4 millones de empleos en todo el mundo.

Y es que empresas de renombre como Google o Yahoo o Amazon están a la caza de personas capaces de gestionar grandes volúmenes de datos para desarrollar nuevas aplicaciones. El análisis de datos masivos es el eje central del modelo de negocio de estas compañías. En nuestro país ya es posible graduarse en Big Data y la Universidad de Valladolid (UVA) ha sido la primera en ofrecer el primer título que se imparte en España. Por supuesto, los interesados en el tema también tienen infinidad de másteres y cursos presenciales y online para todos los niveles y  bolsillos.

No sorprende esta ola de crecimiento, en todos los sentidos. Ahora, el otro frente abierto por los investigadores y fabricantes de tecnología es adecuar el análisis de grandes datos para favorecer al desarrollo de la sociedad. Entre los beneficios que puede aportar el análisis de datos masivos al bienestar común, se encuentran, entre otros, adelantarse a futuras conductas de actuación o gestión de expectativas de los ciudadanos. Por ejemplo, en  aquellas ciudades que están adoptando el concepto «Smart City» se pueden medir cantidades ingentes de información relativa al tráfico, suministros o estado de los servicios, teniendo siempre como objetivo anticiparse y mejorar.

Todo pinta muy bien, pero actualmente en nuestro país puede que no este al alcance de todas las pymes gestionar de forma eficiente el Big Data por si mismas. Para ello, nacen empresas dedicadas a minimizar los costes cobrando sólo por la parte utilizada. Lo cierto es que son incontables las compañías que ofrecen servicios en este sector de la tecnología de la información. Estas auditorias especializadas son clave, porque no todo son máquinas y algoritmos. Los nuevos acontecimientos y tendencias que están redefiniendo el panorama global de negocios necesitan personas que nos ayuden a adaptarnos. Sin buenos analistas no hay Big Data.