Banca ética: de la excepción a la regla

  • La banca ética es una alternativa real a los bancos tradicionales y la tendencia futura a la que se dirigen las políticas de las entidades financieras.
  • En nuestro país la banca ética está en plena expansión y ha multiplicado por seis los ahorros captados desde el inicio de la crisis
  • El pasado año 2014  tuvo un crecimiento en España de un 16% en lo que se refiere a volumen de ahorro, lo que supone más de 1500 millones de euros.

La banca ética, también conocida como banca social, está cambiando la economía tal y como la conocemos. Pero, ¿de que se trata exactamente? Es el conjunto de entidades intermediarias financieras cuya oferta de servicios no está condicionada exclusivamente al criterio de la rentabilidad-riesgo, sino al de máximo beneficio social. No especula. El dinero de sus ahorradores se presta en fomentar una economía real, promover beneficios medioambientales y generar servicios priorizando el comercio justo y la ayuda social, entre otros.

Que quede claro, la acción de  la banca ética no rechaza las reglas fundamentales de las finanzas tradicionales, o lo que es lo mismo: solvencia, intereses, disponibilidad del dinero y rendimiento. Tampoco exige al cliente ningún tipo de esfuerzo añadido. No es enemigo de los bancos al uso, y no implica que los bancos tradicionales no sean “éticos”  por naturaleza, sino que simplemente aspira a reformar los valores sobre los cuales se fundan las finanzas. Estas iniciativas intentan, además, dar un vuelco a la imagen y concepto del sector bancario, que tan deteriorado se ha visto en los últimos años.

Lo están consiguiendo. El crecimiento es considerable. En 2008, estas entidades movieron en España 203 millones de euros. Seis años después, en 2014, la cifra ascendía ya a 1.500 millones, seis veces más. También ha crecido el número de préstamos concedidos y el volumen de dinero prestado. En 2014 se prestaron 821 millones de euros, un 6% más que en 2013, aunque el número de créditos se elevó un 30%.

Entidades sólidas, serias y transparentes

A pesar de todas las ventajas aparentes, puede que para muchos, salir de la seguridad de su entidad financiera no sea un paso fácil. Puede que pensemos que no contamos con las mismas garantías que nos ofrece nuestro banco, ese que conocemos al dedillo y  en el que nos atienden por nuestro nombre de pila.

Sin embargo, no hay nada que temer. Hay evidencias que muestran que son sólidas y serias. Por ejemplo, las entidades que conforman la banca ética nunca han precisado de ningún rescate ni ayuda externa. Cabe destacar que este tipo de entidades no tiene accionistas, sino socios y pequeños ahorradores que en muchos casos renuncian a cobrar ningún tipo de beneficio.

Por otro lado, la transparencia en su gestión es una seña de identidad clave. Todas las operaciones financieras y la contabilidad se pueden consultar de manera pública y gratuita a través de cualquier dispositivo con acceso a Internet.

Este tipo de gestión conlleva menos morosidad, si bien en los últimos años ha visto aumentar su índice de impagos del 4% al 8 %, aún está por debajo del de la banca tradicional, que viene a rondar el 13%.

Los productos que ofrece la banca ética no son diferentes de los de la banca tradicional. Lo diferente es en que se invierten los depósitos de ahorro de las personas y organizaciones que comparten los mismos principios.

Tenemos libretas de ahorrotarjetas de crédito solidarias (donan un porcentaje de las compras electrónicas realizadas por los consumidores para programas sociales), los bonos solidarios (rechazan la inversión en determinadas empresas cuya actuación social sea moralmente inaceptable), los préstamos solidarios (que cumplen con los criterios mínimos de justicia social) y los fondos de inversión solidarios.

Se debe incluir también el microcrédito, ya que pertenece al ámbito de los instrumentos financieros de carácter social aunque, se ofrezca también como producto dentro de la banca tradicional.

La banca ética está estrechamente relacionada con las inversiones de impacto, que como ya expliqué, se dirigen expresamente a iniciativas capaces de producir un cambio en la sociedad, siempre buscando el retorno financiero.

¿Qué opciones hay?

En nuestro país el máximo ejemplo es Triodos España, filial de la  holandesa Triodos Bank, que abrió el camino a esta nueva forma de banca en los años 80. Su objetivo es usar el dinero como instrumento para el cambios social. Como recientemente destacaba Estibaliz Carrasco, directora de zona noreste del banco, “nosotros sólo financiamos proyectos de economía real, que tienen un valor añadido y mejoran la vida de las personas”. Por economía real entendemos toda aquella actividad económica no especulativa y fuera de los mercados secundarios.

¿En que invierten? Se financian entre otras muchas cosas, clínicas, entidades dedicadas a la enseñanza y la promoción cultural, el arte, el desarrollo personal o las actividades de ocio y turismo sostenible. Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la entidad de Banca Ética Triodos Bank es uno de los bancos que mejor valoran a sus clientes, obteniendo uno de los índices más elevados en cuanto a la satisfacción global del sector en nuestro país.

Otro ejemplo es Fiare Banca Ética, que nace de la unión de dos proyectos basados en las finanzas éticas: Banca Popolare Etica, un banco cooperativo que trabaja en Italia desde el 1999 y Fiare que opera en España desde el 2005. Se dedica al tercer sector e invierte en ONGs y fundaciones.

Bajo esta máxima se rige también la catalana Coop57, que hasta el momento, ha otorgado más de 600 préstamos a proyectos de cooperativas, asociaciones, fundaciones, empresas de inserción, movimientos sociales y otras entidades de la economía social y solidaria. Otro ejemplo es el de Oiko Credit, cooperativa mundial con sede en Cataluña, que promueve la justicia global exhortando a personas, organizaciones sociales, iglesias de diversos credos, empresas y otros grupos a compartir sus recursos a través de inversiones socialmente responsables apoyándose a personas necesitadas mediante el crédito.

Parece que mientras muchas entidades tradicionales han perdido su “crédito”moral (tarjetas black, preferentes, pensiones millonarias) este modelo les pisa los talones. Dentro de unos años, todos los bancos se sumarán a la banca social y lo que empezó siendo una excepción se convertirá en regla. Todavía nos queda mucho por ver.

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