Familia y negocios: ¿condenados a entenderse?

La familia. Que gran tesoro, también en los negocios. ¿Quién dijo que no debían mezclarse? Que le pregunten a la familia Ford o a los Porsche, a la familia Murdoch, a Schwarz o a Slim y así una larga lista. Todos hemos oído hablar de sus compañías, pero quizá sorprende saber que son gestionadas por los mismos apellidos generación tras generación. Y la mayoría funcionan, aunque siempre hay excepciones.

Muchas veces las empresas familiares se asocian exclusivamente a pequeños comercios locales, a la panadería de la esquina o a la tienda de gominolas y no es así. Las empresas familiares desempeñan un rol fundamental en la economía mundial. Representan más del 30% de todas las empresas con ventas de más de mil millones de dólares y alrededor del 90% de las empresas del mundo según el análisis del Boston Consulting Group. No es sólo que gocen de buena salud en la escena capitalista global es que se encuentran en fase de expansión, según ha documentado recientemente The Economist.

Eso si, la definición de empresa familiar es ambigua y un poco tramposa. Si se restringe el término a las empresas que son tanto propiedad exclusiva como administradas por miembros de la familia, el número desciende. Si expandimos la definición para incluir a las empresas que están a cargo de sus fundadores, metemos a gigantes de la tecnología como Google o Facebook. Para evitar caer en ambigüedades, BCG ha producido una definición razonable, compuesta por dos elementos: el primero, la familia debe poseer una parte importante de la empresa en cuestión y ser capaz de influir en las decisiones importantes (en concreto la elección del Presidente o Consejero Delegado); el segundo, es que debe haberse producido una transición de una  generación a otra, o al menos esa transición debe estar en proceso.

Dentro de esta última definición se calcula que las empresas familiares representan el 33% de las empresas estadounidenses y el 40% de las empresas francesas y alemanas con ingresos superiores a los mil millones de dólares al año. En los BRICS su presencia es aún mayor. Por ejemplo, en Brasil superan el 45% mientras que en gigantes emergentes como India y China suponen más de la mitad de las empresas nacionales.

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de St. Gallen, en Suiza, enumera  las 500 empresas de propiedad familiar más grandes del mundo, basándose en sus ingresos. Las empresas incluidas en el Global Family Business Index combinan ventas totales anuales superiores a los 6.5 billones de dólares y emplean a casi 21 millones de personas, una media de alrededor de 42,000 personas por empresa. ¿Las principales? Walmart encabeza la lista, seguido por Volkswagen, Berkshire Hathaway  o la firma italiana EXOR. Por cierto, Italia es uno de los campeones en este ámbito: Ferrari en los coches, Versace en la moda y Ferrero Rocher en bombones.

Como se puede apreciar, la naturaleza de las empresas poco importa. Los datos están bastante nivelados: el 52% de las compañías de la lista son públicas mientras que 48% pertenece a manos privadas. Las empresas minoristas y mayoristas constituyen la mayor parte del índice, con 18%, seguidas de cerca por la industria (17%) y productos de consumo (15%). A pesar de que lo se suele pensar, sólo 6% de las empresas forman parte del sector primario y trabajan directamente con commodities  como el petróleo o el gas. (Bueno, que el Rey Saudí haya colocado a su hijo al frente de la empresa nacional del petróleo, Aramco, es más bien nepotismo, aunque tal como la gestionan casi parece una empresa familiar). Y por no buscar la paja sólo en el ojo ajeno, diremos que el compadreo en empresas públicas en España también sería un caso digno de estudio. ¿Son todos familia? No sabría donde situarlo.

Numerosas familias influyentes también son expertas en el uso del modelo piramidal para mantener un número mayoritario de acciones de otras sociedades. Por ejemplo, la familia Wallenberg controla empresas que representan a la mitad de la capitalización bursátil del mercado de valores de Suecia, incluyendo gigantes globales como Ericsson. La familia Agnelli controla el 10,4% del mercado de valores italiano. En Hong Kong los 15 principales familias controlan activos por valor de 84% del PIB, en Malasia el  76%, en Singapur el 48% y en Filipinas el 47%.

Cómo gestionar una empresa familiar

A menudo se piensa que el factor emocional es una barrera para el éxito del negocio, sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los negocios familiares suelen tener miras a largo plazo, por lo que, en teoría, son más estables e inspiran mayor confianza y compromiso a sus empleados. Las compañías familiares se centran más en la resilencia que en la innovación. Los propietarios familiares consideran sus acciones como inversiones a largo plazo y mantienen un estrecho control sobre la gestión.

Lo más problemático es la sucesión. Muchos recordarán casos bizarros como cuando la hija del peluquero Llongueras despidió a su padre a través de un burofax en 2010 o la aún vigente lucha de los hermanos Ruiz-Mateos por  los restos de Nueva Rumasa.

Aparentemente existen dos factores principales que afectan el desarrollo de una empresa familiar y el proceso de sucesión: el tamaño de la familia y la conveniencia de dirigir la organización. Las empresas familiares que restringen su elección de los herederos pueden ver corrompida su riqueza o directamente verla fulminada. Lo importante, en mi opinión, es que cada miembro de la familia tenga claro su papel en la empresa. Aunque, en ocasiones no es suficiente. De acuerdo con el Instituto de la Empresa Familiar, una consultora estadounidense, sólo el 30% de las empresas familiares sobreviven a la segunda generación y 12% a la tercera. Un mero 3% lo hacen más allá de la cuarta.

Family Office

En la mayoría de las ocasiones los grupos empresariales familiares aglutinan importantes patrimonios. Esto es lo que se conoce como Family Office. El Family Office ha demostrado ser un instrumento eficaz para gestionar inversiones financieras, inmobiliarias y empresariales, y por supuesto, a mantener unida a la familia en torno al patrimonio acumulado, al margen de la empresa e incluso después de la venta de ésta.

Existen numerosas modalidades de Family Office. Pero de forma general, y en su definición más tradicional, diremos que se dedica a gestionar estructuras patrimoniales familiares complejas, optimizando su gestión y crecimiento así como ayudando a los miembros de la familia en la selección de gestores, búsqueda de inversiones y en la planificación sucesoria.

En DIPCOM CORPORATE somos conscientes de ello, por lo que asesoramos y apoyamos a propietarios en el proceso de sucesión y en el de compra y venta de su empresa. Estamos en colaboración constante con Family Office. Y recuerden, la familia es lo más importante.

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