Buy-in Management Buyout (BIMBO) y el poder de la integración

Para muchos directivos trabajar codo a codo con un equipo gestor externo ajeno a la empresa puede parecer una invasión en toda regla. Una situación difícil de tramitar, abocada al fracaso, a la lucha de egos y a la disparidad de intereses. Sobre todo, cuando estamos ante la adquisición de un negocio. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un proceso muy habitual, que funciona. Sólo hay que unir las piezas del puzzle. Pero, vamos por partes.

En artículos anteriores hemos tratado los procesos de:

-Management Buy Out (MBO). Operaciones financieras que implican la transferencia de la propiedad o del control de una empresa a un grupo de personas y entidades, entre las que figuran con carácter relevante directivos, gestores o empleados de la misma.

Management Buy In (MBI). Operaciones mediante las cuales un equipo de directivos accede a la titularidad de la empresa de la que no formaba parte

Ahora bien, ¿Qué pasaría si pudiéramos quedarnos con lo mejor de cada una de estas operaciones? ¿Y si pudiéramos aprovechar el know-how de unos con la experiencia en adquisiciones de otros? Se puede. Y se conoce como Buy-In Management Buyout (BIMBO) ¿De que se trata exactamente?  Estamos ante una operación consistente en la adquisición de un negocio en la que un equipo gestor externo se instala en la empresa objeto de adquisición junto con el equipo gestor existente.

Lo interesante es que se caracteriza por la participación en la dirección de la misma de sujetos activos (no sólo aportan capital) internos y externos, entendiendo como internos a aquellos que pertenecen a la empresa antes del proceso de adquisición. No se trata sólo de dinero, es mucho más. Ambos equipos comparten la finalidad de la adquisición que supone la toma del poder de la compañía. En este sentido, el éxito de esta modalidad radicará en la capacidad de adaptación e integración que tenga el equipo gestor resultante.

Se trata de un híbrido, una fórmula mixta entre los MBO y los MBI. Tiene en cuenta la totalidad, o una parte, del equipo directivo de la empresa que se pretende adquirir y añade un grupo de directivos ajenos a la misma. Es una alternativa muy completa, puesto que conjuga los conocimientos de los directivos de la sociedad con el de los directivos externos que en general poseen mayor experiencia en procesos de adquisición. Además, gracias a estos últimos puede resultar más sencillo acceder a fuentes de financiación, ya que cuentan con credibilidad frente a las instituciones financieras. Es sabido que las instituciones bancarias que ofrecen financiación suelen apoyar las transacciones BIMBO, precisamente porque conocen la profesionalidad que hay detrás.

Tenemos, entonces, dos colectivos: por un lado, los componentes internos que aportan el conocimiento sobre el funcionamiento de la entidad, y por el otro, los componentes externos contribuyen a la modernización y al dinamismo del proyecto empresarial aportando experiencia y recursos económicos.

Esta operación suele tener cabida en empresas familiares. Pero no exclusivamente. Es común en todo tipo de empresas de capital privado para conseguir una mayor efectividad en los equipos de gestión operacional. También puede ser iniciada por los equipos que apoyan un MBO, pero que reconocen la necesidad de un líder a la hora de completar la compra. En la mayoría de los casos, la empresa que quiere comprar tiene una buena capacidad operativa para ejecutar el día a día del negocio, pero requiere un liderazgo adicional para impulsar iniciativas estratégicas y mejorar las relaciones con los clientes a fin de crear un valor adicional.

¿Tienen riesgos? Sí, los tienen, incluso más que los casos de MBO o MBI a secas, ya que son operaciones más complejas en las que intervienen más factores. Puede darse el caso de que el inversor no tenga la experiencia necesaria en el sector concreto en el que se desarrolla la compañía en cuestión. O puede ser que el actual equipo directivo tenga ciertas reticencias a la hora de aceptar a los nuevos expertos externos que entran en su equipo. Estos expertos adoptan generalmente posiciones de liderazgo, lo que puede provocar resentimiento entre los otros miembros del equipo. Es fundamental limar estas cuestiones antes de cerrar el trato y dejar claro el rol de cada uno.

El hecho de que haya mayor riesgo no significa que tales transacciones no se den regularmente, tan sólo que el nivel de preparación y la habilidad para que el trato tenga éxito debe ser más elevado.Y claro, siempre que hay algo de inseguridad es porque los resultados finales una vez realizada la adquisición de la empresa pueden ser más satisfactorios.

También tenemos el caso de los “Leveraged Buy-in Management Buyouts” (LBIMBO), que constituyen una variación de los BIMBO en los que la peculiaridad es que su financiación se realiza mediante el endeudamiento. En estos casos, es fundamental la experiencia de los directivos externos en la compra de empresas mediante las técnicas de apalancamiento financiero.

Incluso cuando se trabaja con un equipo directivo que tiene experiencia en adquisición de empresas es aconsejable contar con un equipo de asesores que puedan ayudarle en el proceso y aconsejarle sobre las distintas posibilidades que hay sobre la mesa, así como sobre las fuentes de financiación adecuadas.

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