La gestión de crisis (o cómo salvar una empresa sin necesidad de milagros)

Echar o no echar el cierre. He escuchado esa pregunta infinidad de veces a lo largo de mi carrera. Balances negativos, endeudamiento, incertidumbre. Y las eternas cuestiones que se plantean, ¿Cómo salvar el barco? ¿Nos hundimos o intentamos salir a flote?

En el mejor de los casos la empresa tiene algunos rotos o necesita solucionar problemas puntuales, a veces sólo requiere la externalización de su gestión financiera y pueden recurrir a la fórmula de Head Renting o alquiler de directivos, por ejemplo. En el peor, hablamos de concurso de acreedores. ¿He nombrado las palabras malditas? Es curioso, a veces se desconoce, pero incluso en este último caso hay solución. Siempre la hay, por muy apocalíptico que parezca el escenario.crisis_management

De hecho, a pesar de que las estadísticas dicen que el 97 por ciento de las empresas en concurso acaban en liquidación, si se aborda el proceso de crisis de manera óptima y por un equipo de profesionales adecuado, la empresa tiene salvación. Incluso en la fase de liquidación, la empresa puede ser recuperada. La pregunta es cómo. Y para responder hay que ahondar en un concepto en ocasiones infravalorado: la gestión de crisis.

Seamos claros, cuando, debido principalmente a razones coyunturales, determinadas compañías  se encuentran en una posición de insolvencia financiera, la clave es la habilidad en la gestión de esa situación. El entorno no es el que era. Debemos aceptarlo. Y los directivos que se enfrenten a dificultades deben empezar a gestionar la empresa de acuerdo a nuevas reglas. Solos o con ayuda de un equipo de profesionales. Desde Dipcom Corporate llevamos 9 años aportando a empresas el talento que necesitan para gestionar un proceso de crisis o bien para reorientar su estrategia. ¿Las estadísticas hasta la fecha? Ninguna de las empresas abordadas por nuestros equipos de reestructuración ha cerrado, liquidado ni se ha disuelto. Te explicamos como te podemos ayudar en el documento que anexo a continuación.

Documento anexo: Gestión de Crisis en tu empresa. Como te puedo ayudar.

Hay que acabar con esa idea generalizada de que si la posición de una empresa es mala, los directivos tienen tan sólo dos alternativas: ir a la quiebra u operar como si no pasase nada. Esa hipótesis no sólo es falsa, sino también muy perjudicial.

A la hora de abordar la gestión de crisis no hay una fórmula mágica. Hay que analizar caso por caso, por supuesto. Lo primordial es tratar de buscar una salida óptima, tomando en consideración las circunstancias y necesidades de cada situación. La historia ha demostrado que incluso en los casos más  extremos una buena gestión de crisis puede sacarnos del pozo. Por muy hondo que este sea. Todos tenemos algún ejemplo en mente. Por nombrar algunos de ellos, Kodak, American Airlines o Nintendo, marcas estadounidenses que fueron referentes y líderes de una época, lograron sobreponerse a las dificultades y volver al mercado a competir. Es cierto que en algunos casos tuvieron el apoyo financiero de ciertas compañías privadas  y se acogieron a la ley de quiebras del gobierno de Estados Unidos, que, ya que estamos, nos llevan algo de ventaja en este campo. (Me pregunto cuando contaremos  en España con una normativa concursal eficiente, pero eso es otro tema). El epicentro de la cuestión es que empresas con pérdidas millonarias resurgieron de las cenizas utilizando diferentes mecanismos de los que podemos tomar ejemplo.

No es necesario que nuestra compañía sea un referente mundial, de hecho, en ocasiones, son las pequeñas y medianas empresas las que más facilidades tienen a la hora de atravesar procesos de reestructuración y ¿por qué no? de reinventarse. En cualquiera de los casos, y aunque cada proceso es un mundo, hay algunos consejos básicos a tener en cuenta.

Lo primero, es fundamental detectar el problema a tiempo. La política preventiva es crucial. Me parece interesante rescatar un artículo en Cinco Días, que señalaba que un 31% de las empresas detecta una crisis en los momentos iniciales, el 46% se da cuenta cuando les toca los resultados, y un 22% cuando ya no tienen liquidez. Una vez se ha detectado el siguiente paso es tomar decisiones. No vale el “ya vendrán tiempos mejores“. Hay que actuar. Sobre todo, si nos enfrentamos con problemas de tesorería. Cuando una compañía entra en situaciones de impago a acreedores, es cuando hay que hacer la intervención quirúrgica. En esos casos es importante definir e implantar un Plan de Salvamento en el que asegurar la operativa diaria de la compañía, ganando a su vez tiempo para la Reestructuración Global de la empresa.

Debemos ser conscientes de que no siempre somos responsables de lo que ocurra. O al menos no podemos controlarlo todo. A veces, los factores externos nos golpean. Y no está de más aprender a preverlos o, al menos, adaptarnos a ellos. No podemos parar un huracán, pero si tomar las medidas posibles para minimizar los daños. O incluso para reconstruir el escenario de forma eficiente. Hay que mantener la calma y tomar decisiones. Por difícil que parezca. Me viene a la mente una frase de Donald Trump,“Si hay una pared de hormigón frente a ti, tienes que atravesar esa pared”. La pared no es sólo la situación económica global,  debemos tener en cuenta  otros factores del entorno como la madurez del mercado existente o por crear y el papel de la competencia, entre otras cosas.

Sin duda, cuando lo creemos todo perdido, es bueno tomar estrategias largoplacistas. Definir objetivos, tanto corporativos como departamentales. En la mayoría de ocasiones, hay que acometer severos planes de reestructuración. Dentro de ello, se incluyen procesos como reestructuración de la deuda o la reestructuración del plantilla (ojo, que es muy común abusar del despido como si fuera la panacea sin saber que esta medida, si viene sola, no suele resolver los problemas).

Otra medida que considero interesante es el downsizing. De forma breve diremos que se trata de un tipo de reorganización o reestructuración de las organizaciones a través de la cual se lleva a cabo la mejora en los sistemas de trabajo, el rediseño de la organización en todos sus niveles y la adecuación del número de empleados para mantener competitivas a las organizaciones.

Por otro lado, la velocidad de actuación es clave. Sin duda, una rápida ejecución incrementará las posibilidades de éxito del reflotamiento de su compañía. En este proceso los 100 primeros días son básicos. Los planes deben realizarse a un año vista.

Cuando las diferentes estrategias aplicadas han fallado y hemos llegado a la fase de concurso, aún queda mucho por hacer. En Dipcom, esta etapa es fundamental. Desde nuestra consultora asesoramos y acompañamos a las compañías en cualquier fase del proceso preconcursal y concursal proponiendo diferentes estrategias ante posibles escenarios, analizando los riesgos, las necesidades fiscales que fundamentan la presentación del concurso o preconcurso y las posibles alternativas y sus efectos colaterales.

En épocas de crisis muchas veces es necesario replantearnos nuestro recorrido, hacer balance y mirar hacia el futuro. En este contexto, lo más importante es que los empresarios tengan todos los mecanismos posibles en sus manos para reorientar su estrategia y, a fin de cuentas, impulsar de nuevo su negocio. La gestión de empresas en tiempos de crisis no pretende crear mandamientos sobre que es lo correcto. No se trata de decirles a los empresarios que hacer, sino de hacerlo con ellos.


Si tienes una empresa en crisis, no dudes en ponerte conmigo a través del formulario de contacto de este blog. Somos expertos en gestión de crisis, con un porcentaje muy elevado de éxito en procesos de reflotamiento. Reconocidos por la prensa especializada.

Artículo de prensa: Reportaje EL PAÍS

 

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